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Antonio Sánchez Muñoz. Profesor de CAFyD y nuevo director Deportivo de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA)

Publicado: 28/11/18

No concibe su vida sin el atletismo y su pasión le ha llevado a alcanzar lo más alto. Antonio Sánchez, bejarano de nacimiento, es una referencia en lo que a marcas, podios y records se refiere. Todo ello ahora tiene un plus: compaginarlo con su vocación docente en el grado de CAFyD de la UPSA y asumir, desde hace unas semanas, la Dirección Deportiva de la RFEA. El pistoletazo de salida para sus nuevos retos ha comenzado.

1. Has sido recientemente nombrado director deportivo de la RFEA y además impartes clase en la UPSA, ¿cómo se combina esta doble faceta?

Al ser la UPSA y ser grado de CAFyD es una combinación bastante adecuada y correcta. Supone que tu tiempo libre deja de ser tan libre y tienes que organizarte bien con las clases y con todo lo que va a implicar la dirección deportiva de la Federación, pero bueno, no va a suponer mucho más que no haya estado haciendo ya durante muchos años, así que espero que tampoco me cree muchos problemas.

2. ¿Cuáles son tus retos y expectativas con este nuevo cargo?

El primer reto importante que tenemos es consolidar a los atletas actuales de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio (2020). Consiste en darles las oportunidades en estos dos próximos años para que tengan todas las facilidades de poder prepararse en condiciones. Y, por otro lado, tenemos la faceta de asentar las bases del futuro del Atletismo español para que en el 2024-2028 tengamos atletas capaces de estar en finales y grandes campeonatos. En realidad los dos retos de mayor envergadura son Tokio, en el 2020, y París, en el 2024.

3. ¿En qué momento, siendo atleta, decides dedicarte a la docencia? ¿Por qué?

Tuve la suerte de tener un entrenador, Carlos Gil, que dentro de su faceta de entrenador era educador. Y yo creo que, desde ese momento, empecé a tener esa percepción de que el ser docente podía ser interesante. En un momento determinado él mismo me planteó la posibilidad de ser entrenador de atletismo, con lo cual ahí ya empecé a tener contacto con la docencia. Cuando comencé como entrenador lo hice con categorías menores, con chavalillos de 10-12 años, y fue en ese momento en el que dije que la docencia podría ser mi futuro. Posteriormente, las circunstancias de la vida me llevaron por la gestión, siendo concejal en el Ayuntamiento y asesor, pero al final cuando tuve la ocasión de impartir clases vi que era lo que tenía que hacer. Empecé aquí, entre CAFyD y Magisterio, dando algunas clases y luego ya me quedé de forma definitiva en CAFyD.

4. Sabemos que está de moda todo lo que tiene que ver con la cultura del running, pero ¿crees que está suficientemente reconocido el atletismo entre las nuevas generaciones?. ¿Ha beneficiado o perjudicado a la práctica del atletismo?

El hecho de que haya gente haciendo atletismo no nos perjudica en absoluto como deporte. Es más, yo creo que ahora mismo hay muchos niños en escuelas deportivas y en muchas ciudades de España que vienen motivados por el boom de running. Yo, como padre, salgo a correr y cuando mi hijo me ve, como reflejo de lo que hago, pues sale a correr también. El auge de las escuelas coincide con este fenómeno y ahora mismo hay escuelas en todos los sitios que no bajan de 200-250 niños. De todo ello, nuestro reto está en mantenerlos.

El gran problema que empezamos a ver en la Federación es cómo conectar esa afición con el alto rendimiento. Además, cualquiera puede acceder y la aportación de las escuelas hace que nuestro atletismo tenga más movimiento. En resumen, la gente se acerca porque quiere alcanzar una gran marca en un maratón y eso le lleva a que se fije en otras pruebas del atletismo. Está siendo muy positivo.

5. ¿Qué diferencia percibes entre los alumnos que se gradúan en CAFyD por la UPSA frente a los estudiantes de la misma titulación de otras universidades españolas?

Lo que yo veo en nuestros alumnos es el tema de los valores y la tendencia que tienen a valorar el deporte. Ellos no piensan en el resultado, sino en el proceso que significa y los valores que aporta la práctica deportiva; ahí es donde yo noto la diferencia. Cuando hablo con estudiantes o personas que están tituladas por otras ciudades le dan mucha importancia a alcanzar un resultado y nuestros alumnos piensan más en la educación y en lo que les supone hacer deporte como tal.

6. ¿Crees que existe actualmente una cultura del esfuerzo entre los más jóvenes?

Es la pregunta del millón (risas). La juventud siempre la tenemos ahí como muy demonizada y muy castigada y creo que se nos olvida que nos hacemos mayores y que nosotros también fuimos jóvenes. Cuando era joven la cultura del esfuerzo era la misma que hay ahora: antes había mucha gente que trabajaba mucho para estudiar y sacar grandes notas; había gente que le gustaba mucho el deporte y se sacrificaba mucho, como me pasó a mí, y también había mucha gente que se sentaba a echar una partida de cartas en la cafetería de la facultad. La sociedad ha cambiado, evidentemente, pero dentro de la juventud hay muchos jóvenes que están muy interesados y muy preocupados por lo que les rodea. En la misma Facultad se puede ver: hay muchos estudiantes que hacen deporte, otros que están llevando un grupo de niños en una escuela o piden beca para formarse. Sigue siendo más o menos lo mismo.
Es verdad que la sociedad es más competitiva que hace 20 años y que les va a costar más, ya que desde muy jovencitos asumen el rol de la competitividad y eso es un hándicap con el que van a tener que convivir siempre.

7. ¿Qué le falta al atletismo nacional para alcanzar las marcas de otros países como Francia o Gran Bretaña?

Los países punteros en atletismo son Polonia, Alemania, Francia y Gran Bretaña. Nosotros estamos en quinto lugar y lo que nos falta es dinero, yo lo veo así de claro. El presupuesto de nuestra Federación es más parecido a lo que puede tener la federación marroquí, o incluso Portugal, que está por delante de nosotros en cuanto a posibilidades económicas.

Sin dinero es difícil que tengamos instalaciones mejores y otros países están por delante de nosotros por este motivo, independientemente de la genética, que en algunos casos también influye.

Nosotros hemos tenido grandes atletas que no han terminado de cuajar porque al final llega un momento en el que tienes que ponerlo de tu bolsillo o decidir si tiras por un camino o por otro.

8. ¿Cuál es la mejor anécdota que recuerdas de los tres Juegos Olímpicos en los que has participado (Los Ángeles 1984, Seúl 1988 y Barcelona 1992)?

La novatada de Los Ángeles con el tema de la acreditación. La acreditación es tu carnet de identidad con la que puedes moverte por todos los sitios, y yo fui tan chulo que la dejé en la zona de calentamiento aparcada. Aunque seas atleta no puedes pasar a las zonas autorizadas y me quedé como en tierra de nadie. Al final todo se resolvió porque alguien que estaba pendiente de ello se dio cuenta, pero se dio una situación curiosa.

9. Un libro

‘El hombre que amaba a los perros’, de Leonardo Padura.

10. Una película

Soy friki de ‘La Guerra de las Galaxias’, así que me quedo con la primera temporada de la saga.

11. Un lugar en el mundo

Voy a decir dos: me gusta muchísimo Oporto, pero para mí un sitio especial es, sin duda, Béjar (Salamanca).

12. Si no hubieras sido atleta, ¿a qué te habrías dedicado?

No me planteo la vida sin el atletismo. Me imagino que por la situación familiar que me rodeaba y por donde inicié los estudios, es posible que fuera mecánico-tornero en algún taller de Béjar.