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Javier y Pablo Martín Prieto. Recién graduados en Educación Primaria y Voluntarios UPSA

Publicado: 14/12/18

Forman un tándem perfecto, tienen ilusión y se complementan en todos los aspectos. Javier y Pablo Martín Prieto -graduados en Maestro en Educación Primaria (mención en Educación Física e Inglés, respectivamente) y Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, FP y Enseñanzas de Idiomas- viven su formación con absoluta vocación. Sus proyectos, además de educativos, cuentan desde hace un par de años con un matiz añadido: un vínculo solidario marcado tras su experiencia en San Lorenzo Datem (Perú) con la ONG SED (Solidaridad, Educación y Desarrollo). Allí colaboraron en un proyecto basado en la formación de docentes nativos de Educación Inicial y Primaria bilingües para que enseñen a los alumnos de la zona. De todo ello, de su futuro y de su paso por la UPSA nos hablan en estas líneas.

1. ¿Qué ha supuesto para vosotros estudiar en la UPSA?

Nos hemos encontrado a gusto, teníamos flexibilidad horaria y las clases más reducidas con menos alumnos por clase. Destacaríamos, sobre todo, el trato con los profesores, que ha sido siempre cercano, y seguimos manteniendo en contacto con algunos de ellos.

2. Contadnos una anécdota o situación peculiar que os haya marcado de vuestros estudios en la Facultad de Educación

Pablo: Para mí, uno de mis mejores momentos fue cuando pude ir a Glasgow con la Beca Erasmus. En un principio estaba indeciso, por lo que no hice la prematrícula, pero después, al ver que mi hermano iba, me puse en contacto con Relaciones Internacionales, donde rápidamente se pusieron en contacto conmigo y, tras realizar una entrevista y un examen oral, pude ir. Estoy muy agradecido por esa experiencia.

Javier: En mi caso, uno de los mejores momentos tuvo lugar en el ultimo año de carrera cuando nos informaron sobre la posibilidad de realizar las prácticas como voluntarios en el proyecto ‘Un maestro para el Datem’. En esos instantes había una gran demanda, sin embargo pocos días antes de partir recibimos una llamada en la que nos informaban que habíamos sido seleccionados. Para mí es una experiencia que me marcará para toda la vida.

3. ¿Cómo valoráis vuestra experiencia de voluntariado en Perú?

Pablo: Fue una oportunidad única para conocer otro país, con unas personas y una cultura distinta. Ha sido una gran experiencia, muy alejada del clásico turismo en el que visitas monumentos a través de agencias. Es una experiencia inigualable y única que me ha ayudado a ser mejor persona, a valorar todo lo que tengo a mi alrededor y a quienes me rodean. Yo también he aprendido de ellos su respeto, su entrega y su solidaridad, aspectos que han sido de gran valía para mejorar en mi labor como docente.

Javier: Ha sido más que una experiencia, una oportunidad que me ha dado la vida y que he podido aprovechar. Cuando te encuentras a gusto contigo mismo es cuando te puedes dedicar con más entusiasmo al voluntariado, haciendo así que las personas que tienes a tu lado se enriquezcan de tu optimismo y brille la alegría en sus ojos. Regreso con muchas historias, rostros y nombres. Personalmente ha sido una relación enriquecedora de intercambio personal e intercultural muy gratificante. He potenciado mi autoconfianza, me han ayudado a madurar y a sentirme autorrealizado. Me han enseñado a crecer personal y profesionalmente.

4. ¿Qué fue lo que os llamó más la atención durante vuestra estancia allí?

Pablo: Es una comunidad pobre, pero a pesar de ello sus habitantes se sienten felices. Pese a carecer de alcantarillado, luz eléctrica, agua corriente y comunicaciones adecuadas adoran su tierra. He quedado gratamente sorprendido por el interés y las ganas que tiene el alumnado de San Lorenzo de seguir aprendiendo. Estoy feliz por haber contribuido con este grano de arena a que sigan formándose y consigan alcanzar una mejor educación y formación para el futuro de ese pueblo.

Javier: Observé que hay gente, que por el lugar donde ha nacido, es pobre. Te das cuenta de que todos somos iguales y todos tenemos sueños, y que yo podría ser cualquiera de ellos. Todos tenemos algo que enseñar y aprender y siempre se aprenden nuevas cosas de las diferentes personas, costumbres, culturas, formas de pensar… Ves personas descalzas, familias, alumnos y niños viviendo en la calle, demostrando así, su gran capacidad de supervivencia y te das cuenta que cada momento es único, que debes aprovecharlo porque no volverá. Aprecio la sencillez con la que se vive día a día en ese lugar; ahora valoro más cada cosa que tengo y sé que se puede ser feliz con muy poco. Estas personas me han enseñado que no es más feliz el que más tiene, sino quien menos necesita.

5. ¿A qué os gustaría dedicaros en el futuro?

Nos gustaría dedicarnos a la educación, de hecho hicimos la carrera de Magisterio por vocación, que siempre es lo que hemos querido. Nuestros padres también han sido maestros y eso, desde luego, ha influido. En estos momentos estamos realizando diferentes trabajos mientras seguimos luchando por lo que queremos.