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Arina Shórokhova. Licenciada en Bellas Artes y alumna de Primero de Teología de la UPSA

Publicado: 13/02/19

Se llama Arina, tiene 27 años, nació en la ciudad rusa de Omsk (Siberia) y lleva más de nueve años viviendo en Salamanca. En 2014 recibió el bautismo católico en la Parroquia de La Purísima y en 2015 terminó Bellas Artes con Premio Extraordinario por la Usal. Su ocupación principal en estos momentos son los estudios de Teología y el diseño gráfico.

1. ¿Qué fue lo que te motivó para realizar estudios de Teología?
Siempre he tenido una fuerte inquietud intelectual, ese anhelo de comprender el porqué de todas las cosas. Al terminar la carrera de Bellas Artes tardé un tiempo en reunir el dinero suficiente para continuar estudiando, por eso tuve la oportunidad de pensármelo bien. Quería estudiar algo que en verdad me apasionara y estuve a punto de escoger Filosofía. Pero me dije: “está bien, la Filosofía busca la verdad, pero en este camino hacia la verdad ¿cómo dejar de lado la fe?”. Digamos que la inquietud intelectual se ha unido a otra mía muy fuerte: la espiritual.

2. ¿Qué valoración realizas sobre los estudios teológicos de la UPSA?
Sinceramente estoy asombrada por el nivel de preparación que tienen los profesores. Me impresiona que el manual de referencia que usas en clase lo haya escrito la profesora que tienes delante. Otro aspecto es que no somos una facultad muy numerosa y esto permite un trato más personal y cercano. He encontrado amistades que espero que sean para toda la vida.

3. ¿Cuál sería tu mensaje para animar a otras mujeres a realizar estudios de Teología?
Creo que si una persona tiene una inquietud y está eligiendo la carrera de su vida no debería importar si es mujer o varón. Yo llevaba mucho tiempo deseando estudiar Teología, pero no lograba decidirme, porque soy laica y, además, mujer y una se imagina la Facultad de Teología llena de frailes y sacerdotes. Mis dudas se disiparon cuando conocí a Carmen Yebra, mi profesora de Sagrada Escritura y vicedecana de la Facultad. Es laica, teóloga e historiadora del arte. Me quedé literalmente con la boca abierta y pensé: “No sé qué hago que no me matriculo en Teología”. Quiero decir, que realmente no hay ningún impedimento para que una mujer laica sea teóloga o filósofa de calidad. Así que yo animaría a otras mujeres a venir a la Facultad y a conocernos, seguro que deciden quedarse.   

4. Estudios teológicos y disciplina artística, ¿cómo combinas ambas facetas?
Nunca las he concebido por separado. Resulta que yo he llegado a la fe a través del arte. En mi infancia en Rusia no había catequesis ni clases de religión en el colegio. Mi única ‘fuente de información’ era el arte. Pedí el bautismo siendo ya adulta y lo que me ayudó a tomar la decisión definitiva fue también una experiencia estética muy fuerte. Así que, el Arte me ha conducido a la Teología, y la Teología me vuelve a remitir constantemente al Arte. Las dos facetas conviven en perfecta armonía.

5. ¿Qué destacarías de la Universidad como alumna?
Las oportunidades que tenemos los alumnos de seguir formándonos más allá de las aulas. Hay tanta variedad de eventos, jornadas, conferencias… Y, por supuesto, destacaría la biblioteca, es asombrosa.

6. Como delegada de Primer curso, ¿cuáles son los problemas más cotidianos que tienes que resolver en clase?
Creo que el papel del delegado es, de alguna manera, servir de ‘puente’. Por ejemplo, ser el mediador entre los profesores y los alumnos, hacer que les llegue la información importante, etc. Es un servicio que uno presta a sus compañeros y a mí, personalmente, me gusta mucho, aunque también es una responsabilidad importante. Me gustaría que mis compañeros supieran lo mucho que les agradezco la confianza que ponen en mí.  

7. ¿En qué aspectos del futuro crees que te puede ayudar la Teología?
Es una pregunta que me hacen con mucha frecuencia: ¿pero la Teología tiene futuro? Por supuesto que sí. Pero para mí tiene sobre todo presente. Creo que si te vas a dedicar a una cosa cinco horas diarias durante cinco años, debe ser algo que de verdad te importe, por eso yo he elegido Teología. Cada mañana llego a la Facultad, paso por el hermoso Patio Barroco, subo al aula y estoy más que feliz porque estoy estudiando algo que me apasiona de verdad.