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Jacinto Núñez Regodón. Vicerrector de Relaciones Institucionales y Comunidad Universitaria

Publicado: 13/02/19

El vicerrector de Relaciones Institucionales y Comunidad Universitaria, Jacinto Núñez Regodón, realiza en dos minutos un pequeño recorrido a través de sus inquietudes personales y académicas. 

1. Tres años y medio como vicerrector de la UPSA, ¿qué valoración hace de la Universidad después de este tiempo en el cargo?

Una universidad es una realidad compleja como escuela, como empresa y, en nuestro caso, como institución eclesial. Esa complejidad exigiría una valoración muy matizada. Con carácter general diría que arrastramos ciertos lastres, contamos con una rica tradición académica y tenemos muchas posibilidades de futuro. Las tres cosas: la primera para corregir, la segunda para consolidar y la tercera para progresar.

2. ¿Debe la Universidad reinventarse para dar un mejor servicio a la sociedad española?, ¿hacia dónde debería enfocar su función en el futuro?

Sin duda estamos en una nueva época. Sobre todo con Bolonia hemos tomado conciencia de la importancia de que la universidad ofrezca no sólo conocimientos sino también actitudes y competencias, es decir, que la formación sea integral. Este nuevo paradigma académico, centrado en los procesos de aprendizaje, tiene que incorporar necesariamente la tecnología como herramienta para esos procesos y, en consecuencia, se hace necesaria la adaptación a un perfil más digital de la universidad en su conjunto. Por otra parte, las universidades tienen que buscar recursos y aliados (Administración, empresas, instituciones y agentes sociales) y adaptarse a los cambios de la globalización.

3. Sabemos que dedica la mayor parte de su tiempo a estudiar, pero ¿qué otros temas o aficiones le ocupan cuando no está en su despacho?

En el despacho el tiempo se va en cuestiones de gestión. En casa procuro estudiar, sobre todo de mi especialidad, y preparo las clases o las conferencias que me piden de distintos sitios. Por lo demás, leo mucho, un poco de todo, pero, principalmente, ensayo y cuestiones de actualidad social, cultural y eclesial. También disfruto mucho la buena mesa, sin ser yo comilón. Y, cuando puedo, me gusta “patear” ciudades: disfruto tanto el arte (sobre todo, la arquitectura) como la observación de la gente.

4. ¿De qué logros se siente más orgulloso como vicerrector?

No sabría decir. A veces el mayor logro es mantener la dignidad en medio de la rutina del día a día. Lo que sí puedo es certificar algunas cosas en las que he puesto mucho “corazón”: la obra de la nueva Capilla, la puesta en marcha de actividades culturales, el servicio de voluntariado y, aunque es una cosa más general, los encuentros en mi despacho con muchas personas, con el empeño en que esos encuentros tuvieran calor humano, además de abordar asuntos de la vida de la Universidad.

5. Si fuera alumno de la UPSA, ¿qué le pediría a la Universidad?

Que sea una “casa”, una comunidad, en la que se sientan reconocidos y cuidados, cada uno en su condición, tanto los alumnos como  también los profesores y el personal de administración y servicios. Para que la Universidad funcione bien tienen que estar fortalecidas las tres patas de ese trípode. Y para eso es necesario ofrecer a cada uno de esos grupos motivaciones realistas, bien fundadas, pero también innovadoras.

6. ¿Qué es lo que más echa de menos de su Extremadura natal?

En realidad mi contacto con Extremadura es permanente. Soy extremeño de pura cepa, concretamente de pueblo y de campo, y me siento muy agradecido a esa pertenencia. Dicen que el alma de uno queda cincelada para siempre, entre otras cosas, por los primeros paisajes que contemplaron nuestros ojos. Santa Ana, la aldea donde nací, y Plasencia, mi diócesis, representan la familia y los amigos, el mundo de los afectos, los buenos ejemplos, la vida honrada. 

7. Un libro

Sin dudarlo, la Biblia. Y dentro de ella, el Nuevo Testamento y, aún más concretamente, la carta a los romanos, leída y releída muchas veces, tanto mejor en el texto original griego. Es una visión grandiosa sobre Dios y la historia, la persona humana y las relaciones sociales, el pecado y la gracia, la vida y la muerte, el presente y el futuro etc.

8. Una película

“La vida es bella”, de Roberto Benigni. Representa el triunfo del amor y la belleza en medio de la desolación.  Tuve muy vivo ese sentimiento la primera vez que la vi, que era precisamente un viernes santo: también en la cruz el amor fue más fuerte que la muerte.

9. Un lugar en el mundo

La dehesa extremeña, sobre todo en tiempo navideño.

10. Si no hubiera sido sacerdote y docente, ¿qué sería ahora?

Ni idea. El asunto es que no he tenido mucho margen de elección, pues cuando me he puesto frente a frente con Dios he sentido que es Él quien quiere que yo sea cura…