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Rosalía Sánchez. Corresponsal de la Cadena COPE en Berlín (Alemania)

Publicado: 28/03/19

Rosalía Sánchez, periodista salmantina y antigua alumna de la UPSA, trabaja desde hace varios años en la corresponsalía de Berlín de la Cadena COPE. Especializada en Estudios Europeos, Sánchez ha cubierto diferentes informaciones de la UE, ha sido redactora jefa de Economía y subdirectora del programa ‘La Mañana’ de la Cadena COPE. Pese a la distancia, su pasión por Salamanca y la Universidad quedan patentes en esta entrevista.

1. Casi toda su trayectoria profesional se ubica en Berlín, ¿en qué aspectos más destacables ha evolucionado el país desde su llegada?, ¿es fácil ejercer el periodismo en la capital alemana?

He trabajado también en muchos otros países de Europa y América, además de en España, pero Berlín es seguramente el mejor lugar que conozco para ejercer el periodismo. La libertad de información y de opinión que disfrutamos aquí los periodistas es un gran privilegio y hay un alto nivel de transparencia. Los periodistas aquí estamos asociados, federados… somos muy respetados y eso, efectivamente, facilita las cosas. Berlín es una capital por la que pasa la actualidad del mundo entero, dada la influencia de su gobierno a escala global, por no hablar de la economía alemana, tan importante para España y para toda la UE.

Sobre la evolución de Alemania, vivimos un momento histórico revolucionario. La digitalización de la economía y de la sociedad está cambiando la realidad a gran velocidad, tanto en Alemania como en el resto del mundo. Adelantarnos a las claves de esa evolución es, seguramente hoy, el factor decisivo del trabajo periodístico bien hecho.

2. Los corresponsales están hechos de otra pasta, ¿qué cualidades debe desarrollar un periodista que se instala en otro país para cubrir la información internacional?

Sinceramente, no creo que los corresponsales estén hechos de una materia humana diferente. Al igual que para el resto, en nuestro trabajo es fundamental la formación previa, el olfato para detectar la noticia y, sobre todo, las ganas de trabajar. Porque lo que quizá sí nos diferencia es que los corresponsales no tenemos horarios ni días libres, siempre estamos de guardia. Por eso es muy importante que te guste lo que haces. También hay que saber trabajar en solitario, sin estar arropado por toda una redacción, y poseer un gran sentido de la disciplina, además de capacidad de adaptación. Vivir y trabajar en otro país, en otro idioma y en otra cultura guarda ciertas similitudes con un dolor de muelas.

3. ¿Qué consejo le daría a los alumnos de Comunicación de la UPSA que quieren enfocar su trayectoria profesional en una corresponsalía?

En primer lugar aprender idiomas y, en segundo lugar, quitarse de la cabeza toda idea predeterminada sobre lo que van a encontrar. Abrir la mente. Es importante seguir la actualidad internacional durante los estudios, porque es necesario un back ground que no se adquiere de un día para otro. Y muy especialmente les aconsejo ser optimistas y desterrar de su vocabulario el verbo ‘colocarse’, que tan gráficamente define en español cierta cultura del trabajo que confunde a menudo a los que están empezando y para la que no encuentro traducción en ninguna de las lenguas que hablo.

4. ¿Qué aspectos destacaría de su formación en la UPSA?, ¿con qué recuerdos se queda de su etapa universitaria?

Estudiar en la Ponti fue una gran, gran suerte. Un lujo. Todavía estábamos en el soberbio edificio de la Calle Compañía. El estándar queda tan alto que, vayas donde vayas, es ya difícil que te impresionen con cualquier escenificación… Bromas a un lado, lo vivo como un honor. Formé parte de la segunda promoción y como profesional llevo claramente el sello cristiano, el peso intelectual y el talante proeuropeo que imprimió nuestra decana y fundadora, María Teresa Aubach. Siento un gran agradecimiento hacia todos aquellos profesores y también hacia mis compañeros. Fue un periodo de reflexión al que a menudo estoy agradecida, porque una vez que empiezas a trabajar, va todo muy rápido. No hay mucho tiempo para deliberar y es donde entra en acción ese poso que hace la diferencia.

5. ¿Qué crónica sobre la actualidad alemana ha sido la más difícil de enviar?

Seguramente las crónicas del atentado terrorista contra el mercado navideño de Berlín, en diciembre de 2016. Entraba en directo en la radio con un nudo en la garganta, tratando de describir una ciudad con las entrañas abiertas por el dolor y el miedo.
También el siniestro de Germanwings, la historia del piloto alemán que decidió suicidarse estrellando su avión con 150 pasajeros a bordo. El escenario de un siniestro aéreo es siempre monstruoso.
Especialmente doloroso fue el de Cali, en 1995, en el que falleció un maestro periodista, Vicente Zabala, que volaba en ese avión para cubrir la feria de Cali. Tuve que identificarlo y confirmar su muerte a la familia.
Muy duro también el juicio del genocida serbobosnio Radovan Karadzic ante el Tribunal de La Haya, que supuso revivir los crímenes de Srebrenica. Y últimamente confieso que me duele estar contando que en las calles alemanas vuelven a escucharse proclamas nazis. Pero prefiero quedarme con otros momentos: narré desde Wadowice, rodeada de sus amigos y familiares, la muerte de Juan Pablo II; estuve en la apertura a la ciudadanía de los archivos de la Stasi; brindé en la fiesta de inauguración del BCE…

6. Un libro

El ‘Ideario’ de la COPE. Y, si me permites un segundo libro, ‘Crónicas desde Berlín (1930-1936)’, el segundo tomo de artículos de Eugenio Xamar, corresponsal en la capital alemana del diario ‘Ahora’ durante el ascenso de Hitler al poder.

7. Una película

Mejor una serie: ‘Berlin Station’ (2016), de Olen Steinhauer, creo que refleja muy fielmente la vida en esta ciudad.

8. Un lugar en el mundo

Las orillas del Tormes, sin lugar a dudas.

9. Si no hubiese sido periodista, ¿a qué se habría dedicado?

La verdad, no logro imaginarme en otra profesión.