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Rocío Ledesma: “La campaña ‘La solidaridad también se contagia’ es un grito pidiendo ayuda”

Publicado: 26/05/20

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Rocío Ledesma es antigua alumna de la UPSA, donde se graduó en Educación Social y se formó como maestra especializada en Necesidades Educativas Especiales. Ha llevado a cabo proyectos solidarios en Bolivia durante cinco años y, actualmente, trabaja como profesora de Religión en Infantil y Primaria en el Colegio Francisco Vitoria. Vinculada desde hace más de dos décadas al Comedor de los Pobres, en Salamanca, donde alivian el día a día de los más vulnerables, su testimonio es una llamada de auxilio ante la situación provocada por la COVID-19, porque está convencida de que La solidaridad también se contagia.

El Comedor de los Pobres dedicado a ayudar a quienes más lo necesitan, se encuentra desbordado porque, como recuerda Rocío Ledesma, ‘El hambre no se confina’. Están viviendo una auténtica situación desbordante, donde su corazón se encoge entre tantas necesidades, sufrimiento, lágrimas mezcladas de vergüenza y miedo y desesperación de personas que ven como las seguridades de la vida creada se van desvaneciendo.

Desbordados por la situación, reparten menús diarios a familias tipo buffet (primer plato, segundo plato, pan y postre), dan de comer a las personas que viven en la calle, atienden necesidades urgentes legales, tramitan ayudas sociales, pagan alquileres, recibos de suministros, medicinas a personas de extrema necesidad y adaptan el trabajo para cumplir las medidas de seguridad exigidas que protegen a los trabajadores, voluntarios y familias. Sus recursos son limitados y por eso lanzan la campaña La solidaridad también se contagia, para recabar una mayor recaudación de alimentos o aportaciones económicas.

1. ¿Cuál es su trabajo / colaboración dentro del Comedor de los Pobres?
En papeles, podemos decir que soy coordinadora social, en la práctica diría que para trabajar en una misión hay que estar dispuesto a todo, coordinar, intervenir, colocar un almacén, hacer una entrevista con los medios, temas administrativos y burocráticos, organización de campañas… Y si todo esto ocurre en circunstancias ‘normales’, en el momento que estamos viviendo ahora por la situación de emergencia por la COVID-19, está claro que todos hacemos de todo. El número de voluntarios ha disminuido notablemente ya que la mayoría de ellos, por no decir todos, son mayores y por tanto son población de riesgo. Es por eso que tenemos que estar en donde toque en cada momento.

2. ¿En qué consiste la Campaña 'La solidaridad también se contagia'?
Es un grito pidiendo ayuda para poder ayudar. En estos momentos en los que la situación sanitaria es tan preocupante, también lo es la situación económica y de desamparo en la que se encuentran muchas personas. La solidaridad no debe evitarse, no deben ponerse medidas para que no entre en nuestras casas. Por eso pedimos ayuda para propagar ese contagio de solidaridad y así llegar a los más necesitados, a los más vulnerables, a los más afectados por esta crisis tan grande.

3. ¿Qué perfiles nuevos han pasado a ser vulnerables desde que se iniciara la crisis del coronavirus?
Tengamos presente que en este momento casi todo lo que tiene que ver con actividad económica de tipo servicios se encuentra totalmente parado. Hoteles, bares, empresas varias que han cerrado y que o bien han mandado a sus empleados al paro o los han metido en un ERTE en el que muchos de ellos no han cobrado aún. Nos encontramos con familias que trabajaban los dos o uno de ellos en estas empresas que ahora han cerrado y que de repente ven que no tienen ingresos, y que los pagos hay que hacerlos, y que hay que seguir comiendo. Y muchos de ellos vienen con vergüenza, repitiendo que es la primera vez que se encuentran en esta situación y que en cuanto esto acabe no necesitarán venir más, lo dicen como a manera de justificarse, quizás hasta para ellos mismos.

4. ¿En qué aspectos puede ayudar a aliviar la situación la comunidad universitaria?
Estamos pidiendo ayuda de todo tipo. Productos, donativos, cosas físicas, y además tiempo. Tiempo para echar una mano. Como ya he dicho el número de voluntarios con los que contamos ha mermado, dado que son población de riesgo. Es necesario contar con gente que tenga el suficiente tiempo para venir a ayudar, y que además no pertenezca a un colectivo de riesgo por la COVID-19, y que no tenga contacto con población susceptible a padecer la enfermedad.

5. ¿Percibís un mayor compromiso de la gente ante esta situación?
Gracias a Dios, sí. Si hay algo que caracterice a Salamanca como población es su solidaridad. Nunca fallan y ahora menos. Pero es cierto que es tal la llegada de gente, de familias pidiendo nuestra ayuda que todo lo que nos venga es más que agradecido porque no queremos tener que decir que no damos abasto. Queremos y tenemos que llegar a todo el mundo que nos necesite y el compromiso de la gente que nos llama para ayudar es muy grande y reconfortante. Los que nos necesitan no están solos y nosotros no estamos solos para ayudarlos.

6. ¿Cualquier persona puede estar preparada para ser voluntario?
En este momento actual, en el que es tan importante preservar la salud, mantener las medidas de higiene y distancias sociales marcadas, no todo el mundo está preparado para ser voluntario. No es lo mismo querer que poder y en el momento actual prima el poder, desafortunadamente. Una persona que quiera ser voluntaria tiene que tener tiempo, en días y horas (mínimo tres mañanas a la semana), no podemos permitirnos que haya muchas personas a la vez en el Comedor porque el espacio es el que es y es conveniente personas que pasen tiempo seguido para que de esa manera no se esté entrando y saliendo todo el rato. También es cierto que además de las labores de dentro del Comedor, hay labores de transporte, de recogida y entrega a domicilio donde todas las manos son bienvenidas.

7. ¿Cómo vislumbráis el futuro?
Está claro que la crisis sanitaria pasará en un tiempo más corto que la crisis económica que esta pandemia ha dejado. Sabemos que el número de personas que van a llegar hasta nosotros va a aumentar mucho más, porque lo estamos viendo en el día a día. Las personas que atendemos en el Comedor cada día aumentan. Casi hemos triplicado las asistencias. Confiamos en llegar a todos y cada uno de los que nos necesiten y confiamos aún más en que la solidaridad se siga contagiando, que se convierta en una pandemia, que nadie se olvide de toda la gente que más allá de lo sanitario está en una situación de desamparo. Confiamos en que llegue el momento en que el hambre se quede confinado y haya una oleada de contagios solidarios. Lo que tenemos claro es que nuestra puerta está y estará abierta para todo aquel que necesite lo que sea de nosotros.

Si quieres colaborar con los Amigos del Silencio - Comedor de los Pobres, puedes realizar tu aportación a través del número de cuenta ES47 0182 3726 1002 0852 4052 o contactar con ellos a través de los teléfonos 923 26 14 75 y 639 78 10 10 o el correo electrónico casadelospobres@hotmail.com
Muchas gracias por tu ayuda.