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Rodríguez Cayetano: “No existe un medicamento más efectivo que la práctica de actividad física regular”

Publicado: 10/02/21

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El director del Servicio de Deportes de la Universidad Pontificia de Salamanca, Alberto Rodríguez Cayetano, hace balance de las consecuencias físicas que ha causado el confinamiento y las restricciones obligadas por la pandemia de la Covid-19. Como profesor de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), Rodríguez Cayetano recomienda pautar unas rutinas deportivas semanales para mantener un estado físico saludable.

Pregunta. A punto de cumplirse un año de la irrupción en nuestras vidas de la COVID-19, ¿cómo ha influido la pandemia y sus restricciones en el estado físico de las personas?

Respuesta. La pandemia generada por la irrupción de la COVID-19 ha influido de manera negativa en todos los ámbitos de nuestra vida, y como no podía ser menos, también en la práctica de la actividad física.

Las restricciones generadas por la pandemia, con el cierre de las instalaciones deportivas, de centros de entrenamiento y de fitness, sumado a las restricciones para el comienzo de las competiciones en los deportes colectivos, hacen que una gran parte de la sociedad no pueda seguir con sus rutinas diarias de práctica de actividad física, lo que influye negativamente en su estado físico y, también, psicológico, haciendo aún más difícil sobrellevar esta situación.

P. Al inicio de la cuarentena surgieron infinidad de propuestas y clases online para mantenernos en forma, lo que ponía de relieve la importancia que le concedemos a la actividad física. ¿Considera que fue algo coyuntural o realmente nos preocupamos por mantenernos en forma?

R. El confinamiento domiciliario supuso una situación impensable para todos nosotros. Esta situación hizo que nos diéramos cuenta de la importancia de mantener un estilo de vida saludable, aspectos que en ocasiones no valorábamos lo suficiente. Por ello, muchas personas comenzaron a invertir tiempo en la práctica de actividad física, siguiendo rutinas y clases online, compartiendo esos momentos en familia para hacer más amenos los días.

Esta situación nos dio la oportunidad de valorar realmente la importancia que tiene la práctica de actividad física diaria, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, pero, una vez de vuelta a una “nueva normalidad”, y con las restricciones existentes debido a la pandemia, se hace muy difícil que la sociedad lo valore con la importancia que merece, es decir, como una actividad esencial para la vida de las personas.

P.  En el caso de los universitarios y como responsable del servicio de Deportes, ¿ha detectado grandes cambios?

R. A día de hoy, desde el Servicio de Deportes, tenemos muchas de nuestras actividades paradas debido a la pandemia, como es el comienzo de las fases internas del Trofeo Rector o la preparación de los Campeonatos de España Universitarios.

Por otra parte, creo que la población universitaria cree en la importancia de la práctica de actividad física y/o deportiva de forma diaria, ya que, durante este curso, estamos teniendo una gran cantidad de reservas de nuestras instalaciones, sobre todo de las instalaciones de deportes que no tienen contacto físico, como el tenis y el pádel.

P. ¿Cree que ha aumentado el sedentarismo? ¿En qué franja de edad puede acusarse más la inactividad?

R. Es un hecho indudable. Considero que todos los sectores han acusado la inactividad, aunque de formas distintas, siendo un problema, aún más grave, para los adolescentes y para nuestros adultos mayores.

Sobre todo, son muchos los niños y adolescentes que la única práctica de actividad física que realizan a lo largo de la semana es la que hacen en sus clases de Educación Física. Durante estas edades, se produce el mayor abandono de práctica deportiva por parte de este grupo de edad, y esta situación, está provocándolo aún más, generando una serie de efectos negativos, en una etapa de la vida que es esencial para la adquisición de una conducta saludable para toda la vida.

Por otra parte, para nuestros adultos mayores, ver mermada su movilidad y el miedo a contraer el virus hacen que su estilo de vida sea mucho más sedentario, provocando mayores problemas de movilidad a estas personas.

P. ¿Cómo puede afectar a los niños en edad escolar la suspensión de las competiciones y las actividades deportivas durante tanto tiempo?

R. Más allá de los malos efectos en la condición física de los escolares, parece probable que la mayoría de niños pierdan la motivación por la actividad física. Esto va a suponer que las generaciones venideras olviden su práctica, limitando los enormes beneficios que esta supone. Además, se perderán todos los valores y conductas positivas que esta ofrece, y que llevan a la formación integral del individuo.

Por otro lado, como ya sabemos, la situación actual es crítica y debemos plantearnos la educación integral y la transmisión de estas actitudes, mediante la práctica de otras actividades físicas y deportivas compatibles con la situación actual.

P.  Como profesor de CAFYD, ¿qué pautas y consejos puede ofrecer a la ciudadanía para mantener la actividad?

R. Es muy importante que sigamos las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, e intentar dedicar como mínimo unos 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física vigorosa cada semana, o bien una combinación de ambas. Esto, sumado al mantenimiento de un estilo de vida activo a través de paseos al aire libre, desplazarnos andando o en bicicleta siempre que sea posible, subir por las escaleras en vez de en ascensor, hará que consigamos mantener nuestro nivel de actividad física de una forma segura.

Es muy importante que concienciemos a la sociedad de que no existe un medicamento más efectivo que la práctica de actividad física regular a lo largo de nuestra vida.

P.  ¿Y especialmente a los universitarios?

R. Para los estudiantes universitarios, podríamos decir que sigan las mismas indicaciones, y que no hay mejor forma de ocupar el ocio que a través de la práctica de actividad física y deportiva, de una forma saludable y segura, en este tiempo de crisis sanitaria en el que estamos inmersos.