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Fernando González: “Más que pensar nuevos modelos de aprendizaje, hay que innovar sobre los que tenemos”

Publicado: 06/04/21

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El profesor de la Facultad de Educación Fernando González analiza las consecuencias de la irrupción de la COVID-19 en el sistema educativo, apunta las deficiencias detectadas tras la forzada migración al entorno virtual e indica los retos que se le presentan a los futuros profesores en una escuela pos COVID.

Pregunta (P). La irrupción de la pandemia obligó el curso pasado a migrar las clases al entorno virtual. ¿Qué problemas y dificultades surgieron?

Respuesta (R).  Los problemas que surgieron tenían que ver con evitar las infecciones, concienciar a la comunidad educativa y a la sociedad, revisar la nueva metodología, los recursos, infraestructuras, medidas de comportamiento y de seguridad.

Fueron muchas las dificultades: la alimentación interrumpida en los comedores colegiales; los padres y madres que no contaban con el tiempo, ni la formación suficiente para apoyar desde casa; el acceso desigual a internet, a las plataformas educativas y a los altos costes de la tecnología educativa; el acceso al sistema de salud; el abandono y fracaso escolar; la respuesta de las administraciones con cambiantes acuerdos y protocolos; la irrupción de la LOMLOE como nueva ley educativa para ser aprobada con prisa y sin consenso suficiente en tiempo de pandemia… La enseñanza y el aprendizaje desde casa y la posterior vuelta a las aulas, ha sido y sigue siendo, un gran reto educativo: había que dar respuesta con rapidez a estas dificultades y superar las desigualdades por carencias de recursos, de materiales, alimentos, de seguimiento pedagógico, de salud y afrontar el reto de la seguridad y la actualización metodológica.

P. ¿En esta época se ha cuestionado algún derecho respecto de la educación?

R. Los niños y niñas han sido los grandes olvidados durante esta época por el cierre de parques infantiles, espacios lúdicos y deportivos, por la supresión de juegos escolares y campeonatos deportivos. Los menores tienen derecho a jugar, a participar de actividades de recreación que ayudan a su salud, vida física y emocional (Derechos Niño, art. 31). Nos ha faltado creatividad y decisión sobre este derecho, sin dejar de prevenir la salud y la vida de los menores.

P. ¿Qué conclusiones se pueden extraer de esta experiencia educativa?

R. Hemos aprendido que es necesario mantener una actitud de atención constante ante las situaciones sociales, económicas, sanitarias y educativas que vivimos y que surjan para responder con prontitud. De igual forma, necesitamos permanecer unidos, trabajar en equipo y contar con la formación necesaria para afrontar los retos educativos que la posnormalidad (y no nueva normalidad) nos traerá. Hay que dar respuestas educativas, didácticas y organizativas precisas y adecuadas a los problemas, dificultades y desigualdades como las actuales.

Resulta fundamental contar con el apoyo de la administración, del centro educativo, del equipo directivo y de las normas y protocolos que respondan a la situación. Los materiales y recursos tecnológicos educativos han de adecuarse a las dificultades y necesidades planteadas. Para ello, hay que contar con herramientas y equipos renovados y aplicar las medidas de seguridad tecnológicas recomendadas.

P. ¿Cree que habrá una escuela pos COVID-19?

Sí. Vivimos tiempos complejos. Se duda de los valores, hay mucho en juego y tenemos que tomar decisiones urgentes. La escuela pos Covid ha de afrontar los retos educativos de la nueva normalidad: el cambio de problema y de forma de relacionarnos y de aprender nos ha situado en un nuevo ecosistema, donde la incertidumbre, la volatilidad y la ambigüedad nos llevan a resistir, repensar y reformar. Estamos en un tiempo de retos, posibilidades y oportunidades educativas ineludibles y transcendentales. Estas pasan por el análisis de la realidad, la formación docente, la actualización metodológica y de recursos humanos y materiales.

P. ¿Es posible una educación de calidad sin presencialidad?

R. La educación es un derecho fundamental (art. 27 CE) y como tal se ha de preservar y garantizar. No sólo es un servicio. Ha de cuidar la calidad educativa, a través de la formación, los recursos materiales, tiempos y espacios, metodologías y programas innovadores.

La presencialidad es importante y necesaria: favorece la socialización, la convivencia, el desarrollo de habilidades sociales, la prevención y resolución de conflictos, el trabajo en equipo, las metodologías cooperativas, la comunicación compartida… Por su parte, la presencia del profesor ha de ser ejemplar y motivante, ya que al fin y al cabo, es de quien el alumnado aprende. Es fundamental compatibilizar con presencia online para completar y reforzar la enseñanza en las circunstancias que lo requieran. No podemos prescindir del apoyo online, ni confundir educación con instrucción.

P. ¿Hay que pensar en nuevos modelos de aprendizaje?

R. Más que pensar nuevos modelos de aprendizaje, hay que mejorar, reforzar e innovar en los modelos educativos que ya tenemos. El apoyo online ha de integrarse en el modelo, mejorar la formación docente y actualizar los medios telemáticos con usos adecuados y seguros.

En general, acompañar a los menores en la red, ser prudentes en las redes y sitios online y crear líneas de apoyo y ciberseguridad es prioritario. En particular, el nuevo modelo de enseñanza aprendizaje va a requerir actividades, recursos y materiales digitales más compatibles. Y, como consecuencia, una evaluación con herramientas variadas, canales de comunicación de apoyo a la comunidad educativa, metodologías más diversificadas, bibliotecas y plataformas educativas apropiadas.

P. ¿Considera que ha llegado el momento de cambiar la mentalidad analógica por una mentalidad digital?

R. La mentalidad digital ya nos envuelve. En educación hablamos de competencias como habilidades a lograr que se concretan, no solo en los conocimientos, si no en la práctica. Así, las competencias en ciencia y tecnología, la competencia digital, la iniciativa y el espíritu emprendedor, el aprender a aprender son una muestra de esta mentalidad digital. Educar para contribuir al logro de estas competencias es un reto en nuestras enseñanzas. Esto no es nuevo. Hace diez años ya hacíamos formación basada en la cultura 2.0, en las metodologías innovadoras y en la actitud del educador presumer, que interactúa y participa en la enseñanza con esta mentalidad y estrategias.

P. ¿Qué aspectos de la educación trabajan las metodologías más innovadoras?

R. Si al hablar de metodologías innovadoras nos referimos a aquellas más recientes que favorecen la enseñanza y hacen que el aprendizaje sea más eficaz y con mejores resultados, entonces, hemos de pensar que el uso de estas metodologías no siempre es garantía de éxito educativo, aunque lo pretenda. Dependerá de cómo se planifique el programa educativo, qué uso se haga, cómo incentiven al alumnado, cómo mejoren los conocimientos y cómo se integren en una evaluación que esté al servicio del aprendizaje.

P. ¿A qué retos se enfrentan los futuros maestros?

R. Los retos pasan por una formación que responda a las nuevas necesidades desde la equidad. Además de especialistas en su disciplina, han de ser orientadores en los procesos formativos y mediadores en la gestión de conflictos y en la convivencia.

Se enfrentan a retos como ser educadores presumer, estar abiertos a las metodologías innovadoras y a la calidad educativa; a una educación que respete y promueva los derechos humanos y los derechos de la infancia; a ser buenas personas y educadores disponibles a acompañarles, quererles y respetarles.

P. ¿Hay que pensar en un cambio en la formación de los profesores?

R. Para las facultades de educación siempre es un reto permanecer atentas a la realidad de los tiempos que vivimos y a las necesidades educativas derivadas para responder con destreza a la sociedad, a la escuela y a las familias. Las circunstancias actuales de la pandemia así lo enfatizan ¡Ojalá que sepamos leer y responder a este signo de los tiempos que nos está tocando vivir!