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Óscar Sánchez: “El patio político que nos encontramos se ha configurado con nuestro voto y nuestra abstención”

Publicado: 13/05/21

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El profesor Óscar Sánchez Alonso analiza el panorama político nacional, en el que echa en falta mayor reflexión sobre los auténticos desafíos sociales. Profesor de Política y Deontología en la Facultad de Comunicación, colabora en diferentes medios, donde conjuga el análisis político (Euronews, CyLTV, La Gaceta de Salamanca) y deontológico (Onda Cero Salamanca, con una sección mensual sobre “desinformación y pandemia”). En esta entrevista, entre otras cosas, advierte sobre la cuota de responsabilidad que corresponde a la ciudadanía, como integrante del sistema.

Pregunta (P): Es habitual su participación en programas de radio y televisión para analizar la actualidad política y social. ¿Cuál es la rutina que sigue para mantenerse informado y extraer conclusiones?

Respuesta (R): Aspiro a informarme tomando en consideración uno de esos “valores superiores” que establece nuestra Constitución: el pluralismo. Sin que esto me haga presuponer que la verdad es el punto medio de dos mentiras.

Dicho eso, añadiría que siempre he intentado que la actualidad forme parte de mi ejercicio universitario. Tanto para la investigación, como para la docencia, me parece esencial ese seguimiento de la actualidad. Especialmente cuando abordo asignaturas como Política y Deontología en una Facultad de Comunicación. La actualidad brinda casos con los que ejemplificar y ensanchar los correspondientes temarios, posibilita el análisis y propicia que el marco teórico no resulte una mera abstracción, sino algo en permanente conexión con el día a día y con el ejercicio profesional. 

P: Diversidad de fuentes, contraste, etc. La actualidad prima, prevalece sobre la noticia del día anterior. ¿Tiene cabida la reflexión de quienes gobiernan una ciudad, una Comunidad Autónoma o un país ante el flujo constante de información en los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales…?

R: Pues me temo que ése es uno de los problemas que caracterizan a la política contemporánea. Hay mucha información (hay mucho aspaviento informativo, para ser más precisos) y poco lugar para la reflexión sobre los auténticos desafíos que nos envuelven como sociedad.

Es una precipitada carrera de titulares, memes, tuits y fogonazos audiovisuales. Cada reacción suscita nuevas reacciones. Y, en muchos casos, todo ello envuelto en el cortoplacismo y salpimentado en el afán por quedar bien en los sondeos. Con esas mimbres se va volviendo una rareza encontrar política reflexiva, rigurosa y cuya perspectiva vaya más allá de la próxima cita electoral.

P: En este momento de “parón” en la vida social de los ciudadanos, tal y como se entendía antes, hay más dosis de análisis y crítica social… 

R: El conjunto de la sociedad tampoco es ajeno a esa precipitación y evanescencia a la que antes aludíamos. Si ese dime y direte protagoniza buena parte de la escena institucional y mediática, la propia ciudadanía también va a estar enmarcada ahí: el análisis va a escasear; y la crítica social se verá más bien sustituida por el despotrique ramplón, sectario y maniqueo.

P: ¿Qué opina sobre la gestión de la pandemia por parte del Gobierno de España y, en particular, por el Gobierno Autonómico?

R: La pandemia ha hecho aún más palpables ciertos problemas institucionales y administrativos que arrastramos. Al margen de la mayor o menor solvencia de quienes estén al mando del Gobierno nacional y de cada Gobierno autonómico, han aflorado múltiples deslealtades institucionales, y ha sido perceptible la descoordinación entre distintas Administraciones públicas. Y no es porque la descentralización tenga que abocar a esto: los Estados federales que funcionan de forma razonable no incurren en despropósitos que España sí ha evidenciado.  

P: ¿Entiende que los ciudadanos sientan decepción y hartazgo con la clase política, independientemente del partido al que pertenezcan?

R: Por supuesto. Lo extraño sería que no existiese decepción y hartazgo. Ahora bien, recordemos que los políticos no son alienígenas. Nuestros dirigentes no han venido de otro planeta: salieron de nuestra sociedad. El patio que nos encontramos se ha configurado con nuestro voto y nuestra abstención. Por tanto, a la ciudadanía nos salpica una responsabilidad. Individualmente, cada cual sabrá qué ha hecho o qué ha dejado de hacer. Pero como sociedad, como polis, creo que no podemos dejar de reconocer esas responsabilidades. “Somos como somos porque tú eres como eres”, decía Vodafone, hace años, a sus clientes. Pues eso. La clase política es como es, y visto lo visto, aunque nos cueste reconocerlo, algo se nos ha de parecer.

El clásico bipartidismo jamás afrontó algunas reformas estructurales que habrían sido sensatas. Esa regeneración democrática quedó pendiente. Y entretanto nos llegaron populismos extremistas, a un lado y otro del espectro, que a mi parecer agravan los problemas ya existentes, y seguirán creando otros problemas añadidos. En la forja de ese escenario, las complicidades de la sociedad entiendo que no pueden eludirse.

P: ¿Cómo cree que influirá a nivel nacional el resultado de las elecciones en Madrid?

R: Esos resultados influirán, y de hecho ya han influido a nivel nacional (la retirada de Iglesias; la desaparición de Cs en la Asamblea; el fenómeno fan en torno a Ayuso, que también repercutirá sobre el PP en su conjunto; etc). A su vez, a raíz de las elecciones madrileñas ha ido adquiriendo fuerza el concepto de “novísima política”: sin entrar ahora en mucho detalle, me conformaría con que no sea tanto fiasco como la que pasó a denominarse “nueva política”.

P: “Juventud, divino tesoro” y libertad, mucha libertad. Usted la considera elemental y básica en el ser humano, en la labor periodística, en la docente… Entre tantas medidas restrictivas, ¿cómo definiría el término libertad? ¿en qué campo cree que se ha visto más coartada?

R:Toda libertad implica responsabilidades, claro, y toda libertad encuentra límites. Obviar eso no nos hace más libres, sino más fanáticos. Con las grandes palabras siempre conviene contemplar algunas prevenciones, no siendo que quien las enarbola esté pretendiendo colarnos algún gol.

Acerca de la libertad hay múltiples reflexiones y acercamientos valiosos. Por seleccionar uno que enlaza con la comunicación, que enlaza con la higiénica constatación de los hechos, me quedaré con aquel mensaje orwelliano: “Libertad es poder decir que dos más dos son cuatro”, escribía en su diario el personaje de Winston, mientras trataba de eludir la vigilancia del Gran Hermano.

P: Y, sobre la Educación, ¿qué lugar de prioridades ocupa, en su opinión, en la vida política?

R: Si la Educación fuera prioritaria, no habría sido flagrante esa bajeza de miras que muchas veces han evidenciado, en este campo, nuestros representantes políticos. Por ejemplo, no tendríamos nueva ley educativa con cada Gobierno; y la Educación sería uno de esos terrenos en los que existiría un gran pacto de Estado. Como nada de eso ocurrió ni ocurre, considero que a la clase política no le ha interesado la Educación. Le habrá interesado otra cosa: instrumentalizarla como campo de batalla partidista. Una pena.