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Jesús Pulido, alumni de Teología: “Nuestro best seller es la Sagrada Biblia. Versión oficial de la CEE (2011)”


Publicado: 30/06/21

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Trasmitir el mensaje del Evangelio a través de los libros es uno de los cometidos que ha acompañado a Jesús Pulido después de terminar sus estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Pulido es el director general de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos) y trabajó durante diez años en Sígueme, editorial en la que también fue director de publicaciones. Actualmente, es secretario técnico de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe.

Pregunta (P): ¿Cómo ha cambiado el sector del libro religioso desde que comenzó a trabajar en el mundo editorial?

Respuesta (R): El cambio ha sido enorme en todos los sentidos desde 1990 que comencé a trabajar en Ediciones Sígueme. Ahora, es más difícil encontrar autores y originales. Me da la impresión de que hay menos personas dedicadas a escribir sobre teología, espiritualidad, religión… y, las pocas que hay, están más involucradas en otras tareas, como académicas o pastorales, que normalmente absorben el tiempo por completo. Por otra parte, en cuanto a los medios técnicos, ha habido un gran desarrollo que facilita mucho la edición y la producción editorial. Cada vez es más fácil publicar libros, incluso como autor-editor. Por eso, la labor de una editorial, hoy más que ayer, consiste en buscar contenidos de calidad y asegurar pulcritud en la presentación y en la edición. Los lectores son otro indicador de los cambios que se han producido en este tiempo: el número de los que se interesan por el libro religioso es bastante menor, sobre todo, para los libros de estudio y profundización, con lo cual las tiradas son mucho más limitadas y su rentabilidad más incierta.

 

(P): ¿Cuál es la publicación más vendida de la BAC desde su creación en 1989?

(R): Sin duda, la Biblia. Fue la primera publicación de la BAC, la Sagrada Biblia Nácar-Colunga (1944), y todavía hoy figura en el ranking de los libros más vendidos de las BAC. Se han hecho 97 ediciones en diversos formatos. Y, además, la Biblia ha sido el último gran proyecto editorial de la BAC: la Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española (2011), de donde están tomadas las lecturas que se utilizan en la liturgia de la Iglesia. Actualmente, es nuestro best seller. Entre una y otra, en la BAC han aparecido: la Biblia Cantera-Iglesias, la Biblia Bover-Cantera, etc. Todas ellas han tenido una acogida extraordinaria y todavía hoy se siguen reimprimiendo. Además de ellas, la BAC dispone de unos manuales de vida cristiana que no pueden faltar en ninguna biblioteca religiosa: El Misal, El Código de Derecho Canónico, El Concilio Vaticano II… Todos ellos con traducciones oficiales de la Conferencia Episcopal Española, a la que pertenece la BAC. Actualmente, el último proyecto de gran alcance y buena aceptación general son las Obras completas de Joseph Ratzinger, que constará de unos 24 volúmenes.

 

(P): En varias ocasiones ha afirmado que la labor editorial es un servicio a la Iglesia, no un negocio. ¿Cómo buscar el equilibrio para comunicar el mensaje del evangelio y que a la vez la editorial sea rentable?

(R): Para poder servir es necesario estar atento a las necesidades. Y esto es lo que hacemos: intentar apoyar las líneas pastorales de la Iglesia universal y de la Iglesia en España mediante nuestras publicaciones. También es importante establecer sinergias y colaboraciones con otras instituciones afines, de la Iglesia o de la sociedad en general, y unir fuerzas para llevar adelante proyectos de mutuo interés, que serían difíciles de acometer cada uno por su cuenta. La BAC, en este sentido, tiene una situación privilegiada para trabajar conjuntamente con diócesis, congregaciones o movimientos, universidades o instituciones académicas. Con la Pontificia de Salamanca, bajo cuyos auspicios ha publicado la BAC durante muchos años, coeditamos los documentos del Concilio Vaticano II en versión bilingüe, con traducción e introducciones de profesores de esta casa, así como el Código de Derecho canónico, con comentarios de los profesores de la Facultad de Derecho Canónico.

 

(P): ¿Está aumentando la demanda de los libros religiosos en formato e-book y audiolibro?

(R): Realmente en este formato digital nuestra experiencia es muy limitada. No sé si se debe al tipo de lectores del libro religioso o a la gran tradición impresa que tenemos en nuestra editorial, cerca de 2.500 libros desde 1944. Objetivamente las ventajas del libro digital son evidentes, sobre todo en las grandes obras de consulta, pero también en las de lectura personal. Aparte de otros intentos anteriores, nosotros, animados por la CEE, en 2019 hemos puesto en versión digital las Obras completas de San Juan de Ávila, coincidiendo con el 450 aniversario de su muerte: cuatro volúmenes de más de 1.000 páginas en la BAC Maior. Poco a poco hemos digitalizado otros libros de nuestro fondo. Creo que es un formato que necesariamente tenemos que ir desarrollando, incluso por motivos económicos, para evitar la piratería, etc. En cuanto al audiolibro, tenemos menos experiencia aún. Lo único, y en colaboración con la ONCE, ha sido la Sagrada Biblia. Versión oficial de la CEE.

 

(P): Con su experiencia sobre la publicación de la labor pastoral de la iglesia española y universal, ¿es difícil encontrar temas que interesen al público mayoritario? 

(R): Es un reto para nuestras publicaciones estar presentes en las librerías generalistas y en las grandes superficies para llegar a más lectores. Algunos libros de nuestro fondo tendrían esta capacidad: sobre todo los de historia, filosofía, cuestiones sociales, narrativa y espiritualidad. Sin embargo, muchas veces no saben dónde encuadrarnos. En ocasiones, esas grandes librerías ni siquiera tienen una sección de cristianismo o religión, sino que aparecemos en la sección de esoterismo o New Age. Es una muestra más del arrinconamiento de la fe en nuestra sociedad.

 

(P): ¿Tienen previsto publicar libros religiosos para niños y adolescentes? 

(R): No es una línea que haya cultivado nunca la BAC en sus 77 años de historia. Y esto marca, porque no nos conocen por este tipo de publicaciones ni las buscan en nuestro catálogo. No tenemos planteado en estos momentos abrir una sección para niños y adolescentes, ni contamos con los medios y contactos necesarios para producirlos.

 

(P): Tras sus estudios de Teología, ha trabajado en la formación sacerdotal en numerosos colegios (Colegio Español de Roma, Colegio Venezolano de Roma, Seminario San Carlos y San Ambrosio de Cuba, etc.). ¿Encuentra diferencias en la formación entre unos países y otros?

(R): La universalidad sin la diversidad es una pobreza, y la diversidad sin la universalidad, un exceso. Pero, si se conjugan las dos, las ventajas son impresionantes. Roma permite ver la propia realidad donde uno ha crecido y se ha desarrollado desde fuera, pero también en cierto modo desde arriba. Y esta es su singularidad: desde Roma se busca el todo, la globalidad. En mi experiencia, Roma es el lugar donde he encontrado mayor respeto y tolerancia con el diferente. La convivencia con sacerdotes y seminaristas españoles, venezolanos y cubanos es un tesoro muy grande. El ambiente familiar que he encontrado en todos los países es una muestra de que la fe supera fronteras y crea lazos fuertes de fraternidad.

 

(P): Es doctor en Teología Espiritual. Si se entiende la espiritualidad como una conexión entre lo personal y la experiencia viva dentro de la Iglesia, ¿cómo podemos obtener un mayor crecimiento espiritual de Dios?

(R): La peculiaridad de la Teología Espiritual con respecto al resto de las teologías es que tiene un lugar teológico propio: la vida de los santos y los escritos de los autores espirituales que comunican su propia experiencia religiosa. No es una fuente de la Revelación, como la Escritura o la Tradición, pero es la demostración de que la historia de la salvación continúa y los santos que ha habido en las diferentes épocas forman parte de ella. La fe no es solo para pensarla, sino para hacerla vida, ponerla en acto, y esa es la prueba de su vigencia y actualidad. Si nadie viviese la fe, el cristianismo sería una religión ‘muerta’, como una lengua que no se habla. 

 

(P): ¿Cuál es el mejor recuerdo de sus estudios teológicos en la Universidad Pontificia de Salamanca?

(R): Lo primero que me ha venido a la cabeza han sido rostros de personas. Creo que tuvimos unos profesores extraordinarios, de los que me siento orgulloso de contarme entre sus alumnos. En homenaje a ellos, me gustaría recordar sus nombres, aun a riesgo de que olvide alguno: D. Olegario, D. Ricardo, D. Ramón Trevijano, D. J. L. Ruiz de la Peña, D. Dionisio Borobio, D. Adolfo González Montes, D. J. I. Tellechea, D. J.R. Flecha, D. Félix López, D. Gabriel Pérez, D. Felipe Fernández, D. Francisco Martín, D. Domingo Salado… Y también me han venido a la mente rostros de muchos compañeros y amigos que lo serán toda la vida.

 

Jesús Pulido Arriero (Toledo 1965) es sacerdote diocesano de Toledo y miembro de la Hermandad de Sacerdotes Operarios, de la que ha sido secretario y vicedirector general. Realizó el Bachillerato en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Es licenciado en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y doctor en Teología Espiritual por el Pontificio Instituto de Espiritualidad Teresianum de Roma. Ha trabajado en la formación sacerdotal como vicerrector en el Pontificio Colegio Español de Roma, en el Colegio Venezolano de Roma y en el Seminario San Carlos y San Ambrosio en La Habana (Cuba). También ha sido oficial en la Secretaría de Estado y consultor en la Congregación para la Educación Católica.