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Francho Barón, periodista de CNN y premio EMMY: “Es un reconocimiento a la escuela clásica de periodismo”

Publicado: 17/11/21

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Francho Barón tenía claro al finalizar sus estudios de Periodismo en la UPSA (Promoción 1994-1999) que necesitaba salir cuanto antes a ensuciarse las botas. Nada más terminar su etapa académica, escribió una carta a la agencia EFE para pedir una oportunidad del tipo que fuera, misiva que derivó en unas prácticas en el departamento de TV de la Agencia. Desde ese momento hasta la entrega del premio EMMY en 2020, por la cobertura de los conflictos independentistas de 2019 en Barcelona, ha sido testigo de los acontecimientos más destacados en Europa y América Latina, como el accidente de los mineros chilenos, el chavismo en Venezuela, el terremoto de Haití o el siniestro en 2016 del equipo de fútbol brasileño Chapecoense. Barón no entiende la profesión sin su libreta y sin pisar el terreno, especialmente si se trata de periodismo de investigación, casos de corrupción o temas que denuncian violaciones de los derechos humanos.

Pregunta (P): ¿La pandemia ha cambiado la forma de entender la profesión?, ¿cree que los nuevos formatos digitales están devaluando la forma de hacer periodismo?

Respuesta (R): Sin duda, la pandemia ha marcado un antes y un después en el ejercicio del periodismo. Creo que la mayor de las revoluciones que hemos vivido desde marzo de 2020 es la adaptación de las redacciones al trabajo remoto. La redacción siempre ha sido la espina dorsal, el corazón, el cerebro de un medio de comunicación. Pero la mayoría de las redacciones tuvieron que descentralizarse de la noche a la mañana. En el caso de CNN, hemos visto cómo un medio global ha trabajado al 100 % con todo el mundo desde su casa, salvo muy contadas excepciones. Esto demuestra que la tecnología nos permite hoy hacer cosas que hace dos años ni podíamos imaginar.

Sobre los formatos digitales, prefiero pensar que nos abren un horizonte inédito para contar historias de las formas más novedosas y originales. Las fronteras han saltados por los aires, por lo tanto creo que hay que aprovechar estos nuevos formatos para enriquecer el periodismo, y no para devaluarlo. Hay varios ejemplos de nuevos formatos magistralmente usados.

(P): ‘Speed Kills’ (la velocidad mata) es una máxima en la redacción de CNN. ¿Cree que la reinvención del periodismo pasa por ‘cocinar’ las noticias a ‘fuego lento’ y ofrecer contextos informativos más cuidados y analíticos?

(R): ‘Speed kills’ no significa únicamente que el buen periodismo es el que se cocina a fuego lento. El buen periodismo es, sobre todo, el que no publica una información antes de estar completamente seguro de que es correcta y de que está convenientemente verificada a través de las fuentes adecuadas.

En CNN estamos en contra de esa forma de hacer periodismo que prima la velocidad sobre hacer las cosas bien. Creemos que este oficio no consiste en llegar los primeros, sino en llegar con la información correcta, aunque no seamos los primeros en publicarla. Nuestra credibilidad y nuestra reputación están en juego.

(P): Usted vivió durante quince años en América Latina, ¿qué aspectos diferencian el ejercicio del periodismo en aquellos países con respecto a España?

(R): Creo que una de las principales diferencias es que en América Latina se hace más periodismo a pie de calle. Desafortunadamente, con frecuencia son acontecimientos negativos, como sucesos violentos, situaciones políticas convulsas, catástrofes naturales, revueltas o protestas callejeras… La pobreza y la desigualdad son grandes generadores de este tipo de noticias. Los buenos reporteros latinoamericanos suelen estar bastantes fogueados en estos contextos complejos y se mueven con más naturalidad en ellos. En España y en Europa estamos más pegados a la actualidad política, económica y social. Somos países con niveles razonables de organización y estabilidad. A veces me aburre leer las noticias de España.

(P): ¿Qué supone en su trayectoria profesional la entrega de un EMMY?, ¿Cómo se forjó el reportaje reconocido con el premio?

(R): De alguna forma, el premio EMMY supone el cierre de mi etapa latinoamericana (aunque la cobertura premiada la hiciera en España). Y supone también un reconocimiento al trabajo realizado en los últimos años. Estoy muy agradecido por ello. También creo que supone un reconocimiento a la escuela clásica de periodismo, sin artificios y sin grandes filigranas tecnológicas; el que consiste en ir al lugar de los hechos, observar y contar lo que está pasando con el máximo nivel de precisión.

En este caso la cobertura tuvo un alto grado de improvisación. Fueron siete horas ininterrumpidas corriendo y sudando la gota gorda, conectando en directo cada 15 minutos para narrar lo que estaba sucediendo en Vía Laietana. Creo que el jurado del premio EMMY premió un ejercicio de periodismo clásico y sin aditivos.

(P): ¿En qué aspectos profesionales y personales cree que le ha marcado más su paso por la UPSA?, ¿Qué consejo le daría a los alumnos que se están formando ahora en las aulas para ser periodistas?

(R): Tengo grandes recuerdos de esos cinco años de carrera. Conocí a mucha gente increíble. Yo soy de Cádiz, y con 18 años había salido muy poco de mi entorno local. Mi ingreso en ‘la Ponti’ supuso alejarme del mar por primera vez y entender que hay muchas Españas y mucho mundo por conocer. Tuve la suerte de estudiar entre piedras centenarias con algunos grandes maestros y de compartir aula, cafés y cervezas con compañeros que hoy son referentes del periodismo español. Me siento muy afortunado por todo ello.

El primer consejo que les daría es que trabajen sin descanso para conseguir sus objetivos. Los límites nos los ponemos nosotros mismos. Este mundo de hoy no es para los flojos.

El segundo consejo es que sean extremadamente versátiles. La misión de un periodista ya no consiste únicamente en escribir un buen texto o informar frente a una cámara. El periodista de hoy es un profesional multidisciplinar que debe manejar con fluidez diferentes herramientas. Tiene un perfil mucho más técnico que hace años. Por supuesto, el digital es el ecosistema de los periodistas que se incorporan a la industria. Ya no tiene sentido seguir hablando de televisión, radio o prensa en el sentido clásico de esos términos.

El tercer y último consejo es que jamás pierdan de vista los pilares fundacionales de este oficio: la defensa de la verdad, la honestidad y el rigor. Sin esto, nada de lo anterior tiene sentido.