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Voluntariado

Experiencias


"No se me ocurre una forma mejor de pasar las vacaciones", Rosa María Herrera

Rosa Herrera, decana de Filosofía, demuestra una entrega total cada año participando en un voluntariado en Albania con niños con discapacidad.

La profesora y decana de la Facultad de Filosofía está deseando que llegue el mes de vacaciones para hacer lo que más le gusta: ayudar a los demás.

¿Cuántos años llevas realizando este voluntariado?

Empecé a ir a Albania como voluntaria en el Proyecto Esperanza el verano de 1993, unos meses después de la caída del régimen comunista. Los primeros años en una escuela de lenguas en Tirana y trabajando con mujeres y niños en algunos pueblos del norte. A partir del año 2000 voy cinco semanas –dos turnos- a un campamento con niños albaneses discapacitados en una playa del norte del país en la frontera con Montenegro.

¿Por qué este voluntariado y no otro?

En un primer momento fue por azar, podía haber sido cualquier otro; además, por mi formación nunca había estado en contacto con la realidad de la discapacidad y todo mi voluntariado anterior había girado en torno al mundo de la enseñanza, y así empecé en Albania. Conocí el campamento de la playa en 1995 cuando fui a visitar a otros voluntarios españoles del proyecto que estaban allí y no me animé a ir hasta el año 2000 cuando me decidí a ir para probar y con muchas reservas. Después de esa primera experiencia tuve claro que sí que quería volver cada verano.

¿Qué te da, qué te aporta?

Es difícil precisar qué me da, pero es mucho: un tiempo y un lugar donde alejarme de todo lo que constituye mi vida cotidiana y que al mismo tiempo contribuye a darle sentido. Son unas verdaderas vacaciones, porque aunque el trabajo es mucho y aparentemente duro está muy lejos de las cosas que me ocupan y preocupan a lo largo del año. Y lo más importante es el trato directo con personas que dependen en esos días en gran medida de mí y que a su vez me acogen; el hecho de que nos reconozcan, nos esperen cada año y nos identifiquen con el momento del año más importante y feliz para ellos. Y todo el amor que nos dan.

¿Qué te quita?

Nada. No siento que tenga que renunciar a nada; no se me ocurre ninguna forma mejor de pasar las vacaciones y sí sentiría que me quitan algo si por alguna circunstancia no pudiera ir algún año.

¿Recomendarías este voluntariado?

Por supuesto que lo recomiendo.

¿Por qué?

El hecho de trabajar lejos de nuestro ambiente habitual dedicándonos a acompañar y cuidar a gente que nos necesita, es una experiencia que, al poner a prueba nuestra capacidad de compartir, nuestra capacidad de renuncia, de tolerancia a lo diferente, nos ayuda a conocernos mejor y a madurar. Y también porque siempre se necesitan voluntarios. Y porque como decía Silvana, una trabajadora social italiana jubilada que fundó el Proyecto: “Todo lo que no se da se pierde”, y estamos a tiempo de dar y recibir mucho.

¿Podrías comentarnos alguna anécdota que te venga a la cabeza?

Es difícil; el día está lleno de momentos unos alegres otros difíciles que no podría calificar como anécdotas: una niña que no habla nada y creemos que no puede hacerlo y de repente canta una canción popular albanesa con una voz maravillosa; o alguien a quien no le dábamos pinturas porque pensábamos que no haría nada y hace unos dibujos increíbles, los reencuentros entre ellos  y con nosotros después de que no se han visto en todo el año, las misas de los domingos y sus intervenciones espontáneas que resultan un tanto pintorescas y… tantos momentos “complicados” que siempre terminan bien.

 

Si estás interesado/a en este voluntariado, puedes descargarte la información que se presenta como documento adjunto o contactar con la profesora Rosa Herrera (rmherreraga@upsa.es).

 

 

Contacto
C/ Compañía 5, 37002, Salamanca
923 277 100 Ext. 7065