Antón López-Santos Martínez: “Como futuros docentes, tenemos la responsabilidad de acompañar y potenciar todas las capacidades de cada alumno”

Llegó a Salamanca desde Ribadeo (Lugo), su localidad natal, con muchas ganas, ilusión y una mochila un poco más pesada que el resto de los alumnos que inician sus estudios universitarios. Antón López-Santos Martínez sabía que estudiar el Grado en Educación Primaria (Mención en Educación Física) con la condición TEA de grado 1 o alto funcionamiento -lo que antes se llamaba Síndrome de Asperger- no iba a ser fácil, pero lo que no sabía es que aquí, lejos de su casa, iba a encontrar un entorno amable en el que, no solo se sintiera arropado, sino también donde pudiera alcanzar y superar con creces sus logros. Ahora, recién finalizados sus estudios en Primaria, se prepara para continuar con el Grado en Infantil, titulación que le motiva para ser un buen docente y ayudar en la formación integral de las personas desde los primeros años de sus vidas. Antón López-Santos, aficionado a la música, el deporte y el cine, valora la honestidad de las personas que le rodean y afirma que “toda relación sólida, ya sea personal o profesional, se construye sobre la sinceridad y la coherencia entre lo que uno dice y lo que realmente hace”. Su vida seguirá condicionada, en gran medida, por el TEA, pero sabe que, aunque el mundo no esté suficientemente preparado para entenderlo, no hay que abandonar nunca los sueños.

Pregunta (P): Usted finaliza en estos días sus estudios en Educación Primaria y continuará el curso que viene con el Grado en Educación Infantil. ¿Qué ha sido lo que le ha motivado a continuar su formación en esta línea? 

Respuesta (R): Por un lado, la experiencia formativa tan enriquecedora que he vivido en la UPSA durante estos años y, por otro, las ganas de seguir aprendiendo y de formarme como docente en el sentido más pleno de la palabra. Creo profundamente que nuestro trabajo como educadores es fundamental en la formación integral de las personas y que conocer esta labor desde las primeras etapas de la vida es algo esencial. Por eso, después de cursar el Grado en Educación Primaria, me interesa profundizar en la Educación Infantil. 

 

En nuestras manos tenemos lo más preciado que existe, que son personas en desarrollo a quienes debemos acompañar para potenciar todas sus capacidades, siempre en función de sus necesidades y de su progreso individual. Ese es el motivo que me impulsa a seguir adelante, ser un buen docente con todo lo que eso implica.

 

(P): ¿Qué aspectos ha valorado de la Universidad Pontificia de Salamanca que le motivan a continuar sus estudios con nosotros? 

(R): Mi trayectoria educativa anterior a la universidad fue difícil, pero en la UPSA todo cambió para bien, y eso es algo que determina profundamente mi decisión de seguir formándome aquí. Ese cambio positivo se debe a la identidad y al compromiso desde todos los ámbitos de la institución, desde las adaptaciones metodológicas no significativas que me han permitido acceder en igualdad de oportunidades, hasta la acogida humana de todo el personal, tanto del profesorado como del Servicio de Voluntariado, que ha facilitado enormemente mi integración. La UPSA no es solo un lugar donde estudiar sino una comunidad que te acompaña, que te ve como persona antes que, como alumno, y eso, para mí, lo ha sido todo.

 

(P): Su día a día está condicionado, en gran medida, por el Síndrome de Asperger. ¿Qué consejo le daría a aquellas personas que se encuentran en una situación similar, pero no se atreven a dar el paso de cursar unos estudios universitarios? ¿Cómo de complicado es para usted alcanzar los logros y las metas que se propone?

(R): No es fácil. La condición TEA de grado 1 o alto funcionamiento -lo que antes se llamaba Síndrome de Asperger- no es fácil de sobrellevar día a día. Como todo lo que no se ve ni se puede medir, a veces parece que no existe, pero está ahí. 

 

Nuestro procesamiento de la realidad es diferente, incluso cada persona TEA tiene sus rasgos particulares, y cuando el mundo que te rodea lleva un ritmo que tú no puedes procesar correctamente, te agota. Tienes que hacer continuos esfuerzos para adaptarte, a veces disimulando el desconcierto, otras buscando cómo integrarte en situaciones que se sienten casi imposibles. La cabeza siempre está pensando, adelantando problemas, lo que genera muchos miedos, inseguridades y falta de autoestima.

 

Por todo ello, me gustaría decir a las personas que se encuentren en esta situación, que no es fácil, pero tampoco imposible. Que no abandonen sus sueños porque el mundo no esté del todo preparado. Poco a poco se va consiguiendo, a base del esfuerzo de quienes luchamos por hacernos visibles. Solos es un imposible. Necesitamos información, ayuda y hacer valer nuestros derechos. Todas las universidades cuentan con equipos de atención a la discapacidad que trabajan de manera ejemplar, igual que los servicios de voluntariado y las asociaciones vinculadas al TEA, son un apoyo muy valioso.

 

En mi caso, una de las mayores dificultades es la organización, y necesito a alguien que me ayude a estructurar el día, repasar las obligaciones y gestionar los tiempos. Eso me funciona muy bien. También enfrentarme a situaciones nuevas me produce un miedo enorme, y necesito conocer de antemano algunos datos para poder participar con seguridad, ya que, de lo contrario, aunque me puede apetecer, suelo evitar o decir que no. Pero más allá de eso, creo que lo voy consiguiendo, y cada día doy pequeños pasos que se convierten en grandes logros, que derrumban muros que antes me parecían infranqueables.

 

(P): Vivir fuera de casa, estudiar lejos y comenzar una nueva vida no es sencillo. ¿Quiénes han sido sus mayores apoyos para superar estos retos y conseguir sus objetivos?, ¿En qué cuestiones se puede ayudar desde la Universidad para generar una mayor ayuda a aquellos perfiles con necesidades educativas específicas?

(R): Los primeros días en Salamanca fueron duros, estar a 400 kilómetros de casa, solo, con todos mis miedos a cuestas... no fue sencillo, pero lo había elegido yo, era un sueño, y luché por él, aunque hubo momentos muy difíciles. Me ayudó mucho vivir en el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe, donde a pesar de mis dificultades para relacionarme con la gente de mi edad, el personal me hizo sentir en casa desde el primer momento, y eso fue fundamental para seguir adelante. Mi familia siempre ha estado a mi lado, apoyándome y ayudándome en todo lo que necesito, el profesorado se mostró cercano y dispuesto a colaborar para cubrir mis necesidades desde el primer día, y un pilar fundamental ha sido la directora del Voluntariado de la UPSA, María Eugenia Polo, que me ha apoyado desde el principio y ha buscado mi integración a través de diferentes actividades. Todos ellos se han convertido en una gran familia, que ha hecho mi camino universitario mucho más llevadero.

 

En cuanto a lo que puede hacer la universidad, creo que, además de atender las necesidades individuales mediante adaptaciones, se debería trabajar también la dimensión social. Por eso, es necesario generar espacios de encuentro para la diversidad, entendiendo que ese conocimiento debe ser mutuo, tanto las personas neurodivergentes como las normotípicas tienen mucho que aprender unas de otras, y ahí es donde nacen las relaciones de verdadero apoyo, creando redes colaborativas para construir una sociedad más igualitaria.

 

(P): ¿Qué consejo le daría a una persona que está dudando en matricularse o no en la Facultad de Educación de la UPSA?

(R): Creo que en cierta manera llevo respondiendo a esta pregunta a lo largo de toda la entrevista. Si lo que te gusta de verdad es la docencia, en la Facultad de Educación de la UPSA vas a encontrar no solo un espacio formativo de calidad, sino también un equipo humano cercano, comprometido y empático, que te acompaña de verdad en cada etapa del camino. Uno de los grandes valores de esta Facultad es precisamente ese, el acompañamiento y la capacidad de ver a cada estudiante como la persona única que es, con sus necesidades, sus sueños y sus circunstancias. Y si además llegas con miedos, con dudas o con una mochila un poco más pesada que la del resto, te digo que este es el lugar adecuado, porque yo llegué así y encontré respuestas, pero sobre todo encontré personas que me hicieron creer que era posible y que cada día me demuestran que lo es.

 

 

Antón López-Santos_2.jpeg