Antonio Sanchón: “Con las prácticas en la Universidad te das cuenta de lo bonita que es la Logopedia”

Empatía, constancia y ganas de ayudar a los demás son algunos de los valores que han acompañado a Antonio Sanchón durante su paso por el Grado en Logopedia. Recién graduado y a las puertas de iniciar su vida profesional, Antonio repasa en esta entrevista los momentos más significativos de su etapa universitaria, la importancia de las prácticas clínicas y los desafíos que afronta la profesión del logopeda, esencial para la salud y la calidad de vida de las personas.

Pregunta (P): ¿Cómo describirías tu experiencia durante estos años estudiando Logopedia?

 

Respuesta (R): Ha sido una experiencia muy positiva. Empiezas el primer año con los nervios típicos, pero, curso a curso, vas aprendiendo y cogiendo confianza. Lo que más destaco son las prácticas en la propia Universidad; ahí te das cuenta de lo bonita que es esta carrera. El trato con la gente es increíble y resulta muy gratificante ver cómo los pacientes van avanzando. Y, aparte de lo académico, me quedo con lo personal: he hecho amigos muy buenos y he tenido profesores excelentes que me han enseñado un montón.

 

(P): ¿Qué fue lo que despertó tu interés por esta profesión?

 

(R): Siempre he tenido claro que me atraía mucho la rama de la Salud y el hecho de poder ayudar a las personas. Pero el interés por la Logopedia surgió durante Bachillerato. La orientación que nos ofrecieron en esos años y las recomendaciones que me hicieron algunos profesores fueron los dos grandes impulsos para decantarme por esta carrera. Así que decidí apostar por ella y ha sido todo un acierto, porque me ha acabado gustando muchísimo.

 

(P): A lo largo de estos años has sido delegado de clase y de Grado. ¿Qué ha significado representar a tus compañeros?

 

(R): Sinceramente, al principio no me esperaba para nada ser delegado. Fue una auténtica sorpresa cuando me votaron, pero la verdad es que le fui cogiendo el gusto muy rápido. Me di cuenta de que me sentía cómodo organizando cosas y siendo el enlace entre mis compañeros de clase y los profesores. Al final, poder echar una mano al grupo y facilitar un poco el día a día a los demás hizo que asumiera la responsabilidad con muchas ganas.

 

(P): Muchos compañeros y profesores destacan tu fuerza, tu implicación y tu compañerismo. ¿Qué valores crees que son fundamentales para ser un buen logopeda?

 

(R): Creo que, para ser un buen logopeda, es fundamental la empatía. Tienes que saber ponerte en el lugar del paciente para entender su frustración cuando algo no sale. Y, junto a eso, diría que la paciencia y la constancia son claves, porque los avances a veces son lentos y tienes que saber animar a la persona para que no se desmotive durante el proceso.

 

(P): La Logopedia trabaja con personas y con historias muy diferentes. ¿Hay algún momento o experiencia durante la carrera que te haya marcado especialmente?

 

(R): La verdad es que no podría quedarme con un solo momento o una anécdota concreta. Para mí, lo que realmente me ha marcado ha sido el conjunto de las prácticas. Pasar de estudiar la teoría en clase a sentarte frente a un paciente real te cambia por completo la perspectiva. Ese contacto directo, conocer sus historias de cerca y ver cómo se aplica todo lo aprendido en el día a día es la experiencia que más me ha llenado de toda la carrera.

 

(P): ¿Qué retos crees que tiene actualmente la profesión?

 

(R): En mi opinión, los principales retos son la falta de visibilidad y el intrusismo. Sumado a eso, todavía hace falta que la sociedad entienda que trabajamos y abarcamos muchísimas áreas diferentes que son fundamentales para el día a día de la gente. Por eso, conseguir que se nos reconozca y se respete nuestro espacio profesional es primordial ahora mismo.

 

(P): Si pudieras dar un consejo a los estudiantes que empiezan ahora la carrera, ¿qué les dirías?

 

(R): Mi consejo sería que intenten ser constantes desde el principio, porque hay mucho que aprender y tener el hábito lo hace todo más fácil. Pero, sobre todo, les diría que disfruten al máximo de los cuatro años. Yo siento que empecé primero hace nada y, cuando me quise dar cuenta, ya había acabado la carrera. Se pasa todo súper rápido. Así que les diría eso: que le pongan muchas ganas, que aprendan todo lo que puedan y que lo disfruten, porque es una experiencia muy bonita.

 

(P): Acabas de terminar una etapa vital importante. ¿Cómo imaginas tu futuro como logopeda?

 

(R): Pues, justo ahora que acabo de cerrar esta etapa académica, tengo muchas ganas de ponerme a trabajar. La verdad es que no sé exactamente cómo imaginar el futuro a largo plazo, porque ahora mismo lo afronto con la idea de ir paso a paso. Tengo muchísima ilusión por empezar a ver pacientes, coger experiencia real en el día a día y descubrir adónde me va llevando la profesión.