Francisco Javier Pellegrini: “Si una sociedad avanzara sin sus niños, sería un suicidio”

La serenidad que aporta Francisco Javier Pellegrini es directamente proporcional a la confianza que transmiten sus palabras. Su experiencia como médico pediatra le ha permitido ser pionero en la mejora de esta especialidad en los centros de Primaria y, a su vez, compaginarlo con sus clases de profesor de Enfermería en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA). Aficionado a la lectura y a montar en moto, este albaceteño afincado en Salamanca desde hace más de 30 años, sigue fascinado con su trabajo y con el cuidado de los niños como el mayor tesoro de la sociedad. Afirma que vivimos en un entorno donde hay que trabajar más la empatía y preguntarse constantemente, como médico o enfermero, si frente a un paciente darías más de ti mismo si fuera parte de tu familia. Concluye que una sonrisa a un ‘peque’ o unas palabras de aliento a unos familiares preocupados no se pagan con dinero, pero sí con la satisfacción de haber humanizado el proceso. Con esta filosofía, no es de extrañar que Francisco Javier Pellegrini haya recibido recientemente el Premio a la Mejor Formación de España en Pediatría de Primaria, concedido por el Foro de Médicos de Atención Primaria y por el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina.

 

Pregunta (P): ¿En qué aspectos ha evolucionado la atención pediátrica?, ¿hacia dónde se dirigen las nuevas tendencias?

Respuesta (R): La atención pediátrica ha cambiado muchísimo en los últimos años, fundamentalmente desde que se crearon los centros de salud y se instauró el binomio pediatra-enfermera de Pediatría. Desde hace años, se considera la Atención Primaria como la puerta de entrada al sistema sanitario, pero se ha visto que, además, es la columna vertebral, es decir, si falla la Atención Primaria, el hospital se masifica y se colapsa todo el sistema.

 

En Pediatría de Atención Primaria no solamente se ve al niño enfermo, sino que estamos atentos a su desarrollo a todos los niveles: físico, psíquico, madurativo, familiar, escolar y social. Por supuesto, también atendemos a las enfermedades, tanto agudas como crónicas, pero realmente lo que buscamos es una atención integral al niño; el niño no es una burbuja: tiene a su alrededor un contexto personal, familiar, escolar y social determinado.

 

(P): ¿Cree que vivimos en una sociedad que evoluciona al margen de la salud de los niños?, ¿en qué cuestiones se podría mejorar este contexto?

(R): Los niños son el futuro y que una sociedad avance sin sus niños sería un suicidio. Las infecciones han mejorado mucho gracias a las vacunas, a la higiene y a la educación sanitaria, pero justo cuando estábamos planteándonos una asistencia a los más pequeños de forma más integral y específica aparece la pandemia. Muchas veces la naturaleza nos pone a cada uno en nuestro sitio. 

 

Todas las sociedades tienen que ocuparse de sus niños. Hace poco tiempo tuve la oportunidad de escuchar a una responsable sanitaria a nivel gubernamental decir que “para qué iba a haber más pediatras si en España la natalidad era muy baja”. Parece mentira que haya ciertos responsables que no piensen que una sociedad sin niños se acaba.

 

(P): Usted imparte en la UPSA la asignatura Desarrollo normal y patológico en la infancia y adolescencia y acaba de recibir un premio por ofrecer la Mejor Formación de España en Pediatría de Primaria, ¿cuál es el papel activo que deben tener las universidades para mejorar la enseñanza en este tipo de materias? En este sentido, ¿Hacia dónde se debería enfocar la Educación Superior en el futuro para alcanzar la excelencia?

(R): Uno de los problemas que hay en la formación es el hospitalocentrismo, es decir, todo está centrado en el hospital. Realmente, es mucho menos llamativa una buena educación sanitaria, enseñar a los niños a hacer deporte o a llevar buena alimentación desde pequeños, que poner seis stend a una persona a la que le acaba de dar un infarto en un quirófano. Lo realmente importante es prevenir ese infarto y no tener que poner solución en la vida adulta. Considero que cada cosa está en su sitio y en su momento y que ese cambio debe producirse en las universidades.

 

Además, si tenemos una buena sanidad y una medicina preventiva adecuada, junto a una correcta educación para la salud, bajará el gasto sanitario. Este gasto puede ser ilimitado, pero los recursos no lo son y es labor de todos los profesionales concienciar a la sociedad para no malgastarlos, algo que deben conocer ya desde la universidad. 

 

(P): ¿Qué actitudes y aptitudes se valoran más en la actualidad del perfil de un enfermero? 

(R): Lo fundamental para ser enfermero es la vocación. Hay una frase que ha hecho muchísimo daño a la sanidad de este país y que yo, personalmente, odio: “Y con esa nota, ¿cómo no vas a hacer, por lo menos, Medicina o Enfermería?”. Con este razonamiento, tenemos personas que realmente han sacado una buena nota media en la EBAU y que hubieran sido unos abogados estupendos o unos físicos geniales, pero que realmente no tienen vocación para ser enfermeros.

 

En clase nos pasamos la vida hablando de la empatía y la asertividad, y en las prácticas intentamos que no solo aprendan la ciencia, sino que los alumnos sepan cómo hablar al enfermo, cómo cuidar a la familia o cómo sonreír al niño. Hay cosas que nadie te va a pagar, pero es muy importante empatizar con los pequeños, tratar con cariño a los abuelitos y respetar a los padres.

 

Mi consejo es que cuando sean profesionales nunca se vayan de la habitación de un paciente -o dejen marchar a un paciente de su consulta- sin hacerse una última pregunta: “Si este niño fuera mi hermano, si esta señora fuera mi madre o si esta anciana fuera mi abuela, ¿yo haría algo más?”. Y si harías algo más por tu hermano, por tu madre o por tu abuela, hazlo por esa persona porque seguro que tiene nietos, hijos o hermanos a los que quieren tanto como tú quieres a tu familia. Eso es fundamental y me ha ido bien, por lo que me gusta recomendárselo a mis alumnos.

 

(P): ¿Qué consejo daría a aquellos alumnos que están pensando en estudiar Enfermería en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPSA?

(R): Tenemos muchísimas ventajas. Además del Centro de Simulación, que es impresionante, los profesores somos realmente vocacionales, tanto en nuestra especialidad -médicos o enfermeras- como en la docencia. 

 

Cuando presento la asignatura, siempre recuerdo a los alumnos las funciones de enfermería: asistencial, promoción para salud, prevención de la enfermedad, cuidados del paciente, rehabilitación, docencia e investigación. En numerosas ocasiones, cuando un médico rota por los servicios del hospital o servicios de Atención Primaria con una enfermera sobrecargada por la labor asistencial, se olvida que ser enfermero es mucho más, y este valor añadido es el que intentamos impartir los profesores en la Universidad Pontificia de Salamanca.

 

 

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