Francisco José Udaondo: “El Instituto Universitario de Música Sacra nace para dignificar la música al servicio de la liturgia”

La historia musical de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) no sería la misma sin la existencia del Coro Tomás Luis de Victoria y, desde hace unos días, además, dicha trayectoria se verá complementada con el sello del recién creado Instituto Universitario de Música Sacra. Francisco José Udaondo Puerto, director de ambas instituciones, es el ‘culpable’ de todo ello. Discípulo de Victoriano García Pilo, Udaondo ha sabido encauzar y mantener la esencia de la coral universitaria aportando su estilo, cercanía y personalidad en cada uno de los temas. Ahora, con el Instituto, coge el testigo de eminencias de la talla de Luis Elizalde con el propósito de perpetuar el sentido de la música al servicio de la liturgia. Natural de Camponaraya, El Bierzo (León), y doctor en Filología Bíblica Trilingüe con un amplio currículum en Órgano, Solfeo y Dirección Coral, Francisco J. Udaondo no concibe su vida sin la música y sin la lealtad hacia los demás, no tolera la falta de compromiso y, tras 38 años vinculado a la UPSA, desea que estos pasos afiancen un proyecto estable “dedicado a la formación, la reflexión y la investigación para cultivar la música sagrada y proyectarla hacia el futuro”.

Pregunta (P): Acaba de nacer el Instituto Universitario de Música Sacra de la Universidad Pontificia de Salamanca. ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo con las que comienza esta nueva etapa?

Respuesta (R): El Instituto Universitario de Música Sacra nace de la convicción y del profundo deseo de muchos músicos vinculados a iglesias y catedrales de dignificar la música al servicio de la liturgia y de recuperar el sentido propio de una tradición que forma parte esencial del patrimonio de la Iglesia y de la cultura occidental. Durante siglos, esta tradición ha generado un legado artístico de enorme valor. Sin embargo, desde hace más de medio siglo no existe, ni en España, ni en la Península Ibérica, ni en buena parte de Hispanoamérica, una institución estable dedicada a la formación, la reflexión y la investigación que permita cultivar la música sagrada y proyectarla hacia el futuro.

 

El Instituto inicia su actividad con cuatro líneas principales de trabajo. La primera es la formación académica, mediante estudios especializados que integren el conocimiento histórico y litúrgico con la práctica interpretativa. La segunda es la investigación, centrada en el estudio del patrimonio musical sacro en su relación con la vida litúrgica de la Iglesia. La tercera línea es la composición y creación de nuevo repertorio, en diálogo con los lenguajes musicales actuales, pero en continuidad con la tradición. Finalmente, el Instituto desarrollará una labor de difusión cultural a través de ciclos de conciertos -tales como Pontificia Sonora-, festivales, encuentros y otras actividades que permitan dar a conocer este patrimonio y mantenerlo vivo en nuestras comunidades.

 

(P): ¿Qué objetivos se ha marcado el Instituto en esta primera etapa y qué equipo humano está impulsando el proyecto?

(R): El objetivo principal del Instituto es ofrecer una formación rigurosa e integral a quienes trabajan o desean trabajar en el ámbito de la música sacra: organistas, coralistas, directores de coro, cantores, compositores o agentes pastorales vinculados a la liturgia. Se pretende proporcionar herramientas musicales, teológicas y litúrgicas que permitan comprender e interpretar la música sacra como una auténtica expresión de la vida de la Iglesia, y no únicamente como una manifestación artística destinada al concierto.

 

Además de esta dimensión formativa, el Instituto aspira a convertirse en un espacio de encuentro entre intérpretes, investigadores y compositores, así como entre instituciones de distinta naturaleza, favoreciendo el diálogo entre tradición y creación contemporánea.

 

El equipo humano que impulsa el proyecto se articula en torno a un Comité Asesor, formado por profesores e intérpretes de reconocida trayectoria en este ámbito y vinculados a diversas instituciones.

 

El secretario del Instituto es Alberto Moñivas Vaquero, graduado en Historia y Ciencias de la Música y titulado superior de Órgano, prefecto de música y organista titular de la Catedral de Salamanca, además de director de sus coros; y el Comité está integrado por los vocales: Raúl García Herráez -doctor en Teología, profesor de Liturgia en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca y canónigo de la Catedral de Ávila-; Sixto José Castro Rodríguez (OP) -doctor en Filosofía y Teología, titulado superior de Órgano y catedrático de Filosofía de la Estética en la Universidad de Valladolid, además de organista de la iglesia de San Pablo de Valladolid-; Bernardo García-Bernalt Alonso -doctor en Matemáticas y en Estética y Teoría de las Artes, fundador y director del Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca, director del Coro de la Universidad durante treinta y cinco años y director de la Academia de Música Antigua de la Universidad de Salamanca-; Luis Miguel Dalda Gerona -titulado superior de Órgano y antiguo catedrático de este instrumento en el Conservatorio Superior de Castilla y León, del que fue director durante once años y también director artístico del Ciclo de Órgano de la Catedral de Salamanca organizado por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca-, y Pedro Alberto Sánchez Sánchez (OSA), licenciado en Ciencias Eclesiásticas y en Derecho Canónico, titulado superior en Pedagogía del Órgano y diplomado en composición organística por el Conservatorio Santa Cecilia de Roma. Es organista y maestro de capilla del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, así como director de su escolanía.

 

Este equipo reúne perfiles complementarios y refleja la colaboración de diversas instituciones comprometidas con la música sacra: dos catedrales (Salamanca y Ávila); tres universidades (UPSA, Universidad de Salamanca y Universidad de Valladolid); conservatorios, como el COSCyL, y centros de referencia, como el Monasterio de El Escorial.

 

El Instituto aspira a ser una institución abierta a la participación y formación de todos aquellos músicos y agentes pastorales comprometidos con la recuperación de la dignidad propia de la música litúrgica.

 

(P): ¿Por qué considera especialmente relevante poner en marcha en este momento un Instituto especializado en música sacra?

(R): En los últimos años ha crecido la conciencia sobre la importancia del patrimonio cultural y musical de la Iglesia, pero al mismo tiempo se percibe la necesidad de revitalizar su presencia en la vida litúrgica. Además, en un contexto cultural en el que la música sacra continúa despertando un notable interés artístico, resulta especialmente oportuno generar espacios donde esta tradición pueda estudiarse con rigor y proyectarse hacia el futuro.

 

Durante medio siglo no ha existido un cauce institucional dedicado específicamente a la música sacra, y el Instituto Universitario nace precisamente para paliar esta carencia, ofreciendo un marco estable desde el que promover la formación, la investigación y la práctica musical al servicio de la liturgia.

 

Se trata, en definitiva, de recuperar la conciencia de que la música forma parte esencial de la liturgia, y de que en ella se juega en gran medida la calidad espiritual de la celebración cristiana.

 

(P): Usted dirige además el Coro Tomás Luis de Victoria, que cuenta ya con una larga trayectoria. ¿De qué manera puede enriquecerse mutuamente la experiencia del Coro y la actividad del nuevo Instituto?

(R): La experiencia acumulada a lo largo de los años con el Coro Tomás Luis de Victoria ha permitido profundizar en la interpretación del repertorio sacro, especialmente en el ámbito de la polifonía y de la música coral litúrgica. Este trabajo práctico constituye una base muy valiosa para el desarrollo de iniciativas formativas y académicas.

 

En este sentido, la relación entre el Coro y el Instituto puede generar una dinámica especialmente enriquecedora. Por un lado, la actividad coral ofrece un espacio privilegiado para la práctica interpretativa y para la experiencia directa del repertorio sacro. Por otro, el ámbito académico del Instituto permite contextualizar esa práctica dentro de un marco más amplio de estudio histórico, litúrgico y musical.

 

De este modo, se establece un diálogo entre reflexión y práctica, entre el estudio teórico y la experiencia viva de la música tanto en el contexto de la celebración litúrgica como en el del concierto.

 

(P): Vinculado al Instituto Universitario de Música Sacra surge también el Máster de Formación Permanente en Música Sacra, que comenzará a impartirse en septiembre de 2027. ¿Qué objetivos tiene este nuevo título y qué aportará a quienes decidan cursarlo?

(R): El Máster de Formación Permanente en Música Sacra nace con la intención de ofrecer una formación especializada que integre los aspectos fundamentales de este ámbito: el conocimiento de la liturgia, la historia de la música sacra, la práctica del canto y de la dirección coral, así como el estudio del órgano y los fundamentos de la composición y de los arreglos corales.

 

El objetivo principal del título es la formación integral de los estudiantes para el desempeño profesional como músicos especializados en música sacra, desde una triple perspectiva: litúrgica, pastoral y artística.

 

Se trata de un programa diseñado para quienes desean profundizar en este campo desde una perspectiva global, combinando el rigor académico con la dimensión práctica de la interpretación y del acompañamiento. Es, por tanto, un Máster eminentemente práctico y orientado a la interpretación.

 

Quienes cursen este Máster encontrarán un espacio donde desarrollar sus capacidades musicales, profundizar su conocimiento del patrimonio sacro y adquirir herramientas que les permitan desempeñar con mayor preparación su labor en parroquias, catedrales, centros educativos o instituciones culturales.

 

El posgrado contará con importantes recursos instrumentales y espacios de práctica. El alumnado tendrá a su disposición uno de los órganos más grandes de Castilla y León, el órgano de La Clerecía, cuya inauguración está prevista para abril de 2027, así como un órgano de arca de reciente construcción destinado especialmente al trabajo pedagógico y a la práctica interpretativa.

 

Paralelamente, se han firmado convenios de colaboración con la Catedral de Salamanca, que permitirán el acceso al estudio de su archivo musical, la práctica en sus órganos históricos y la realización de interpretaciones corales en sus espacios litúrgicos. Del mismo modo, existe un acuerdo con la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, donde los estudiantes podrán desarrollar actividades de estudio y práctica en su órgano de tubos. Estos acuerdos facilitarán un contacto directo con instrumentos históricos y con ámbitos reales de interpretación litúrgica.

 

Además, el Máster contará con un claustro de profesores e intérpretes de reconocido prestigio, procedentes de distintos ámbitos musicales y de diversas instituciones de España y de Europa. Su participación contribuirá a ofrecer al alumnado una formación de gran nivel y a abrir nuevos espacios para el desarrollo de sus capacidades artísticas y profesionales.

 

En definitiva, el objetivo es formar músicos capaces de interpretar una música litúrgica de calidad, fiel a la tradición y abierta al diálogo con el presente.

 

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