Gabriela Yordanos: “La Psicología es esa llamada a la pausa y a la observación del mundo que nos rodea”

Tranquila, prudente y profundamente curiosa, la alumna de Psicología Gabriela Yordanos Benito ha hecho de la escucha una forma de vida. Observadora por naturaleza, encuentra en la lectura, la escritura y el silencio espacios esenciales para comprenderse. La naturaleza y la sencillez de los pequeños placeres cotidianos -como el 'hygge' que descubrió en Dinamarca- le aportan la calma necesaria para escapar del automatismo diario. Fascinada por la complejidad humana, concibe al ser humano como una mezcla de biología, entorno y experiencia. La Psicología supuso para ella un despertar vital y una nueva manera de mirar la realidad desde la conciencia y el compromiso. Desde una visión multidisciplinar, entiende el conocimiento como un camino de autoconocimiento y bienestar, guiada por el deseo de seguir aprendiendo y de contribuir, con sentido, a la vida de los demás.

Pregunta (P): ¿Por qué elegiste estudiar Psicología y por qué hacerlo en la UPSA?

Respuesta (R): La principal razón por la que decidí estudiar Psicología fue por mi interés en comprender el comportamiento humano y los procesos mentales, un interés que se fue consolidando tras haber empezado previamente el Grado en Filología Inglesa.

 

Sin embargo, abandoné dicha carrera al darme cuenta que mis inquietudes personales y académicas se orientaban hacia otros ámbitos. A partir de entonces, me planteé continuar mi formación en sectores que despertaran una mayor motivación. Guiada por mis propias curiosidades y por las recomendaciones de personas cercanas, opté por emprender una nueva etapa estudiando Psicología en otra ciudad.

 

En cuanto a la elección de la UPSA, me pareció una opción atractiva por su accesibilidad y excelente reputación académica.

 

(P): ¿Qué es lo que más te ha sorprendido del grado desde que comenzaste?

(R): Lo que más me ha sorprendido ha sido la cercanía y el trato humano que he recibido por parte de toda la comunidad universitaria. Desde el profesorado, el personal de secretaría y Decanato, hasta el personal de limpieza, los conserjes y por supuesto, mis propios compañeros. Resulta muy acogedor llegar a una nueva ciudad, comenzar una nueva etapa completamente diferente y encontrarte con un entorno tan amable y dispuesto a acompañarte en el proceso.

 

Además, considero que las instalaciones de la Universidad, como las aulas, las bibliotecas y, en general, el entorno arquitectónico, favorecen tanto el aprendizaje como el bienestar diario.

 

(P): ¿Cómo te ha ayudado la carrera a entender mejor a las personas o incluso a ti misma?

(R): Como mencioné anteriormente, estudiar Psicología supone para mí una especie de “nuevo despertar”. Llegué a Salamanca atravesando una situación personal delicada y, al principio, no me sentía plenamente centrada ni preparada para dar lo mejor de mí en la carrera. Sin embargo, a medida que fueron pasando los cursos, todo comenzó a adquirir un sentido más profundo.

 

La Psicología, cuando se estudia con una actitud abierta y reflexiva, no sólo ofrece una base teórica sólida para comprender al ser humano, sino que también invita a mirar hacia dentro. También te impulsa a cuestionarte constantemente cuál es tu lugar en el mundo, qué quieres aportar y qué esperas de los demás.

 

He de reconocer que este proceso puede resultar abrumador, porque implica enfrentarse a la vida desde una perspectiva mucho más consciente y que requiere cambios. A menudo, vivimos en piloto automático y no nos detenemos a pensar.

 

Para mí, la Psicología es precisamente esa llamada a la pausa y la observación del mundo que nos rodea.

 

(P): ¿Qué tipo de clases o actividades te han resultado más interesantes las teóricas, las prácticas o las que implican trabajo en grupo?

(R): Sin ninguna duda, las asignaturas teóricas han sido las que más me han interesado a lo largo de la carrera. Considero que la fundamentación teórica (especialmente en esta disciplina) es la base que nos permite convertirnos en profesionales competentes y con criterio. La práctica, por supuesto, resulta fundamental para aplicar los conocimientos adquiridos. Sin embargo, a menudo se pasa por alto que gran parte del aprendizaje práctico es autodidacta y se construye a partir de la experiencia personal y profesional.

 

En mi entorno familiar, hay personas que trabajan en distintos ámbitos laborales, y escuchándolas he comprendido que lo que realmente les ha enseñado a ser buenos profesionales ha sido precisamente la experiencia. Este tipo de aprendizaje requiere tiempo, dedicación y, en muchas ocasiones, equivocación.

 

En cuanto a los trabajos en grupo, reconozco que mi experiencia ha sido diferente. Soy plenamente consciente de la importancia del trabajo en equipo como competencia clave, tanto en el ámbito profesional como en el personal. No obstante, la implicación y la motivación suele variar entre los estudiantes, ya que las circunstancias personales y las etapas vitales influyen directamente en el nivel de compromiso.

 

Aun así, valoro mucho las experiencias compartidas con mis compañeros y todo lo que he aprendido de ellos. Sin duda, esa parte colaborativa es algo que me llevo conmigo.

 

(P): ¿Qué le dirías a alguien que siente curiosidad por la mente humana pero aún no se atreve a dar el paso de estudiar Psicología?

(R): Creo -aunque pueda ser una interpretación completamente subjetiva- que la Psicología es una carrera para todo el mundo. No necesariamente con la intención de ejercerla profesionalmente, sino porque todos vivimos en sociedad y nos relacionamos constantemente con los demás. Conocernos a nosotros mismos y comprender por qué los demás actúan como lo hacen, desde una perspectiva profunda, puede contribuir a construir un mundo un poco más justo y humano.

 

Al final, somos finitos, y durante el tiempo que estamos aquí lo importante es aprender a vivir bien y ser felices. No desde una felicidad idealizada o intensa, sino desde el equilibrio. Estar bien en el mundo, rodearte de personas a las que quieres y que te quieren, sentir compasión, ser humilde, disfrutar de los pequeños momentos... También sufrir cuando es necesario, sentirte perdido y, aun así, mantener la esperanza de que habrá un nuevo día, un nuevo mes o un nuevo año lleno de posibilidades.

 

La vida no es fácil. Muchas veces nos pone obstáculos que nos hacen tropezar. Y somos conscientes de que en muchas partes del mundo ni tan siquiera es posible reflexionar sobre estas cuestiones, porque hay personas que se debaten entre la vida y la muerte, entre comer y no hacerlo, o que deben sacrificar su dignidad para sobrevivir. Por eso, quienes tenemos la oportunidad de estudiar y pensar, debemos sentirnos afortunados de la responsabilidad que se nos concede.

 

La Psicología es para todas aquellas personas que deseen cuidar, comprender y aportar algo a los demás. Y también para quienes aún no saben hacerlo, pero quieren aprender. Porque, en el fondo, la mayoría de nosotros tenemos la capacidad de amar, ayudar y acompañar. Pensar en el ser humano es, en definitiva, una forma de contribuir a un mundo más empático y comunitario porque, aunque vivamos en tiempos cada vez más individualistas, lo que somos no proviene sólo de uno mismo, sino de la huella que deja en nosotros todo lo que nos rodea. Como bien planteó la Psicología de la Gestalt: El todo es más que la suma de sus partes.