Iván Zheng: “No es común que un ingeniero informático hable ante la cámara y se exponga en redes a cientos de miles de personas”

Iván Zheng representa a una nueva generación de ingenieros informáticos: creativos, emprendedores y capaces de transformar ideas en proyectos reales. Con una trayectoria marcada por el esfuerzo, la curiosidad y la combinación de habilidades aparentemente distintas, ha logrado destacar tanto en el ámbito académico como en el profesional, participando en competiciones tecnológicas y digitales. Desde sus primeros pasos como emprendedor hasta convertirse en un perfil multifacético con reconocimiento dentro y fuera de la Universidad, su historia demuestra que el éxito no sigue un único camino, sino que se construye explorando, aprendiendo y atreviéndose a ir un poco más allá.

Pregunta (P): Cuando alguien ve tu currículum multifacético puede pensar que todo ha sido un camino perfecto. Pero, ¿cómo empieza realmente tu historia?

Respuesta (R): Nada es lo que parece. Siempre quise tener mi propio negocio. Entonces, a los 17, empecé a revender zapatillas exclusivas online con el poco dinero que tenía.

Todo iba de perlas, al menos lo parecía. Era el único de mis amigos que se atrevió a hacer algo diferente y gané la aprobación de ellos y los profesores. Sin embargo, por presión social, y tirando por la línea de emprendimiento decidí hacer lo que "parecía correcto" y comencé una carrera que, ya antes de entrar, no me atraía. Aunque le di una oportunidad, acabé suspendiendo nueve de las diez asignaturas. A pesar de todo, mi negocio seguía ahí, pero pronto también quebró y me quedé perdido, sin saber qué hacer.

Entonces, recordé que, de pequeño, siempre decía: “Voy a ser ingeniero informático”, aunque no supiera realmente lo que hacían, pero sentía una cierta conexión con esa profesión. Además, en el negocio, ya había programado sistemas que nos ayudaban a conseguir los productos que nadie más podía. 

Entonces, reflexioné y ¡Bingo! Ahí fue cuando lo entendí, y dije una vez más la frase que nunca pensé que volvería a decir: “Voy a ser ingeniero informático”.

No por la informática en sí, sino porque me abría un mundo de posibilidades para emprender y trabajar en lo que me apasionaba: transformar cualquier idea en algo real usando la tecnología.

 

(P): Has conseguido seis matrículas de honor hasta ahora. Más allá de la nota, ¿qué hay detrás de ese nivel de excelencia?

(R): Soy una persona muy trabajadora, pero no soy el ejemplo de un estudiante perfecto. Hay gente mucho más inteligente y con muchas más matrículas que yo y en asignaturas muy difíciles. 

Pero lo que realmente me ha impulsado a alcanzar un buen nivel académico ha sido, sin duda, rodearme de gente mucho mejor que yo en el campo de la Informática. Porque, al final, si te rodeas de personas que corren a toda velocidad, hasta caminar rápido te parecerá lento.

La mayor riqueza de mi vida universitaria ha sido la capacidad de juntar todos los talentos que tenemos cada uno de nosotros y saber aprovecharlos al máximo en el momento adecuado. Al final, el verdadero valor está en cómo crecemos y mejoramos cuando nos rodeamos de personas que nos empujan a ser mejores.

 

(P): Has ganado varios hackathons tecnológicos de la Cátedra Telefónica ProFuturo, el primer premio Hack the Future of Banking con IA de AWS, Deloitte y Wizink, y el tercer premio NASA International Space Apps Challenge de GlobalExchange y NASA. ¿Qué crees que marca la diferencia entre participar y ganar?

(R): Ser polifacético. Eso es lo que realmente ha marcado la diferencia de los equipos con mis compañeros en estas competiciones

Muy rara vez se combinan habilidades como la programación, la creación de contenido, el hablar en público y el marketing en un solo equipo de ingenieros informáticos. Las habilidades que he ido cultivando con el tiempo que, al principio, parecían no tener nada que ver entre sí, al final, se han complementado perfectamente. Junto con el talento del resto de mi equipo, hemos sido capaces de crear una combinación que nos ha permitido destacar y ganar estas competiciones.

 

(P): Actualmente, desarrollas plataformas para mejorar y optimizar comercios locales y eres creador de contenido para empresas y para ti mismo. ¿Cómo consigues compatibilizar tus estudios con estas tareas?

(R): Cuanto más tiempo te des para realizar una tarea, más tiempo vas a tardar. Yo siempre he sido el tipo de persona que procrastinaba muchísimo, pero al entrar en la carrera, me di cuenta de que, si no tenía una carga de trabajo detrás de mí pendiente, nunca acabaría haciendo nada. 

Y, cuando paso de trabajar para grandes empresas a colaborar con comercios locales por mi cuenta, me doy cuenta del sacrificio que hacen muchos autónomos que están empezando. 

Además, para mí, trabajar con pequeños comercios es algo natural, porque lo he vivido desde mi infancia. -Perdón Batman, pero para mí estos son los verdaderos héroes, los que se levantan cada día y abren sus pequeños comercios para sacar adelante a sus familias-. Ayudarles a crecer con los conocimientos que he adquirido, tanto en la carrera como fuera de ella, es una de las mayores motivaciones para no desperdiciar el tiempo.

Por eso, mi clave para compatibilizar todo está en saber decir que no a las cosas en las que no crees realmente para poder darle tiempo y energía a lo que de verdad te importa.

 

(P): Eres delegado de Ingeniería Informática desde que comenzaste la carrera y, actualmente, delegado de la Facultad de Informática. Has sido presentador de UPSA Fest y también has participado en Aula, la Feria de Universidades de IFEMA. ¿Qué implica para ti esta representación?

(R): Ha sido una de las experiencias clave de mi vida universitaria, ya que no lo busqué directamente, sino que se fue dando de forma natural y resultó ser una de las mejores cosas que me han pasado. 

Participar y conocer tan de cerca la Universidad y entender cómo funcionan sus diferentes órganos me ha hecho comprender el esfuerzo y sacrificio que hay detrás de cada actividad que se hace. 

La Universidad se ha convertido en mucho más que un lugar al que vas a clase y te olvidas. Todas estas experiencias me han abierto puertas a oportunidades que no habría alcanzado por mi cuenta. Esto, una vez más, me confirma lo importante que es estar presente. Porque si te aseguras aparecer todos los días, nunca te perderás ese día de suerte.

 

(P): Has obtenido la Beca Conecta Empleo y la Beca Excelencia AFE del Banco Santander en este último curso. ¿Qué ha supuesto este reconocimiento?

(R): Me sentí muy afortunado al ser elegido para ambas oportunidades, especialmente porque las plazas son muy limitadas. Formar parte de la primera edición de Conecta Empleo, donde solo se daba una vacante por facultad, y participar como responsable de todas las facultades dentro del programa, ha sido un verdadero privilegio.

Claramente, con ese privilegio llegaron responsabilidades que me han obligado a ser aún más responsable con mi tiempo. 

Pero, mirando atrás, puedo decir que han sido experiencias clave en mi formación, convirtiéndose en momentos que han ayudado a desarrollar aún más mi perfil, que, si ya era multifacético, ahora lo es aún más.

 

(P): Además, cuentas con más de cien mil seguidores en tus canales de YouTube, Instagram y TikTok. ¿Qué papel tienen las redes sociales para un futuro Ingeniero Informático?

(R): Son perfiles muy diferentes entre sí, porque no es común que un ingeniero informático quiera hablar en cámara ni exponerse a cientos de miles de personas en redes. Juntar un perfil técnico con uno creativo es algo poco frecuente. Pero creo que ambas son habilidades clave para cualquiera que tenga las ganas de montar algo por su cuenta. Esa habilidad técnica para llevar a cabo cualquier idea que se te pase por la cabeza, combinada con la capacidad de transmitir y vender esa idea al mundo entero es fantástica.


Con el avance de la IA, ahora es mucho más fácil desarrollar un producto digital, y podemos hacer lo que antes hacía un ingeniero en meses en cuestión de días. Sin embargo, lo que nunca podrá sustituir la IA es nuestra personalidad y esa capacidad única de transmitir algo y conectar con personas de forma auténtica.

 

(P): Si pudieras hablar con un estudiante que siente que no destaca en nada o que duda de hacer Ingeniería Informática, ¿qué le dirías?

(R): “Ser un aprendiz de todo, pero maestro de nada, es muchas veces, mejor que ser un maestro en tu tema, pero fuera de él no saber nada”. Al final, es la combinación de tus diferentes talentos, aunque a simple vista parezca que no tienen nada en común, lo que te hará único y especial, lo que llamo yo: “El efecto unicornio”. Y para llegar a eso sólo puedes hacer una cosa: probar, probar y probar.

Ser ingeniero informático no es como lo pintan en las películas: no se trata de la típica persona que pasa doce horas al día encerrada tecleando. Más bien, se trata de ser alguien capaz de entender un problema y encontrar la mejor solución posible, utilizando las herramientas que tienes a tu disposición, en este caso, la informática y el mundo digital. Por eso, le diría que no hiciera la carrera simplemente para obtener un título. Durante estos cuatro años eso ha sido lo menos importante para mí. 

Lo más importante que te llevarás es la persona en la que te has convertido y los talentos que hayas desarrollado durante el camino para llegar a ser capaz de obtener ese título. 

 

 

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