Javier Mérida, director del C.M. Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe y coordinador de 'Alumni': “Afrontamos el 75 Aniversario del Colegio con el deseo de llegar a todos los que les ayudó a crecer, a conocer, a respetar y a forjarse humanamente”

A entusiasmo no le gana nadie. Tampoco a diplomacia, a empatía y a capacidad de gestionar equipos. Javier Mérida Arjona, licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca y vinculado a la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) desde hace más de una década, siempre tiene soluciones para todo, y no solo para las más sencillas. 

 

Director del Colegio Mayor Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, coordinador de Alumni y responsable de las relaciones Universidad-Empresa, Mérida vive el día a día con un pie puesto en el futuro y en exprimir al máximo todas las opciones para mejorar la vida de los que forman parte de la comunidad universitaria y de los que ya han pasado por ella. 

 

Su mente es una conexión múltiple de ideas, personas y proyectos, en la que, para este extremeño de pura cepa -de Jaraíz de la Vera, municipio que lleva por bandera allá donde vaya-, todos caben, todos aportan, todos aprenden y, en definitiva, todos sumamos. 

 

Con este perfil, no es de extrañar que no acepte “la falta de escucha reflexiva y la incapacidad de mirar por los intereses generales” de las personas, algo que él derrocha con cada proyecto en el que se implica. Apasionado de la lectura, el patrimonio histórico-artístico y de conocer culturas opuestas, Javier Mérida siempre abrirá las puertas de ‘su Guadalupe’ a quien fomente en ese espacio lo mismo que él espera de sus viajes: respetar la diversidad y cultivar la tolerancia.

 

 

Pregunta (P): Actualmente, usted dirige el Colegio Mayor Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe. ¿Qué valoración realiza de estos años al frente del Colegio Mayor de la UPSA? ¿Qué aspectos valora más de los colegiales?

Respuesta (R): En estos 10 años, hemos consolidado un proyecto de indudable referencia a nivel nacional, como se ha podido corroborar con nuestra participación activa en el encuentro de Colegios Mayores Universitarios, celebrado en Granada. Las primeras acciones llevadas a cabo en 2017 fueron encaminadas al fortalecimiento de nuestra identidad, un proyecto educativo que dio comienzo con la constitución de nuestros órganos de participación y representación colegial, potenciando el arraigo de la marca Guadalupe en cada promoción.

 

Hoy, los colegiales y antiguos colegiales son los protagonistas del Colegio Mayor, ellos son los que han abanderado los dos Torneos Nacionales de Debate Universitario, que se han celebrado en nuestra Sede Central y en el Colegio; la última edición ha congregado a 22 Universidades y más de 100 participantes. Ellos están siendo los impulsores de iniciativas tales como: la APP Yubi - ganadora de UPSA-Emprende -, nuestra aplicación para la mejora del día a día en el colegio, y que pretenden comercializar en entornos similares al nuestro. Tampoco quiero olvidarme de los colegiales que sostienen nuestras redes sociales o de aquellos que están programando nuestro 75 aniversario. Una mención especial merece también nuestra Comisión de Pastoral, que organiza numerosas acciones formativas y apoya a la Capellanía universitaria en múltiples acciones.

 

Somos un entorno colaborativo, participativo, en definitiva, una comunidad, no un espacio comercial o un servicio de alojamiento. Todos aportamos lo mejor de cada uno para que el conjunto tenga más oportunidades de crecimiento y desarrollo. Pensamos en un ámbito colectivo y en las capacidades que eso supone para los estudiantes en su futuro laboral inmediato. 

 

(P): ¿Qué diferencias esenciales hay entre un colegio mayor, con una antigüedad como el ‘Guadalupe’, y una residencia universitaria?

(R): La normativa que regula estos espacios en el ámbito nacional es determinante. Un colegio mayor tiene que tener un proyecto formativo de acompañamiento a la vida universitaria, eso es lo nuclear, no lo accesorio. 

 

Hoy, que tanto miran las universidades hacia las microcredenciales y la preparación en competencias blandas, es importante recordar que ese papel ha sido ejercido durante décadas por los colegios mayores en España. Además, nuestras instituciones no pueden tener ánimo de lucro, más allá de su sostenimiento y el invertir los excedentes en el entorno universitario nuevamente. 

 

Si nos detenemos en la parte más vital, menos jurídica, lo que para una residencia universitaria sería un coste: actos académicos, conferencias, talleres formativos o actividades culturales, deportivas y religiosas, para los colegios mayores universitarios es parte de la misión que tienen encomendada. Nosotros invertimos en las personas y les procuramos oportunidades de desarrollo.

 

(P): ¿Qué valor añadido aporta a un estudiante residir en el Colegio Mayor Hispanoamericano Nuestra Señora de Guadalupe?

(R): Podríamos resumir la idea con la siguiente frase: “En el Guadalupe no se está, del Guadalupe se es”. El tejido social que existe en un colegio mayor facilita la creación de una red de contactos personales, fundamentales en tu conformación como persona y como profesional. La interacción diaria en asuntos de la comunidad colegial te hace trabajar con perspectiva 360º, aprendiendo de lo que es desarrollar proyectos en equipo, ponerse en la mirada de otros y sumar diferentes destrezas y habilidades para lograr alcanzar la meta propuesta. 

 

Ser colegial del Guadalupe es, además, el acceso a cultura gratuita, como fue el concierto de Universal Music Spain celebrado en nuestro auditorio, la principal productora musical de nuestro país. Ser colegial del Guadalupe es deporte, compitiendo en el Trofeo Rector, en el Torneo Intercolegios Mayores de Salamanca o en la Copa Guadalupe. Ser colegial del Guadalupe son las visitas culturales a Palencia, Segovia, Alba de Tormes o al Congreso, al Senado o al Tribunal Supremo en Madrid. Ser colegial del Guadalupe es Debate y Oratoria Universitaria, donde aprender a fundamentar tus opiniones y exponerlas en público. Ser colegial del Guadalupe es aprender a trabajar con colectivos vulnerables y con organizaciones que promueven causas justas, como la Asociación Española Contra el Cáncer o Manos Unidas. Ser colegial del Guadalupe es abanderar el bocadillo solidario del UPSAFest, logrando vender cientos de ellos por un buen fin. En conclusión, ser del Guadalupe son historias entrelazadas con una motivación común, hacer de lo que nos rodea un espacio de crecimiento y aprendizaje. 

 

(P): ¿A qué retos se enfrenta en los próximos años como director del ‘Guadalupe’?

(R): El curso 2026-2027, afrontamos el 75 Aniversario del Colegio Mayor que, ininterrumpidamente en su larga historia, ha sido hogar para cientos de estudiantes. El acto central de esta efeméride será en la segunda mitad del próximo curso y pretendemos llegar a todos los que sienten el Hispanoamericano Guadalupe como el lugar que les ayudó a crecer, a conocer, a respetar y a forjarse humanamente. Ese gran encuentro queremos que sea multitudinario y vamos a trabajar para que todo aquel que quiera pueda estar presente. Para ello, una comisión organizadora, que se conformará próximamente, será la encargada de dar los pasos necesarios para garantizar todos los detalles.

 

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(P): Usted coordina también el área de Alumni, Asociación de Antiguos Alumnos de la UPSA, ¿Cuántos antiguos alumnos la integran actualmente?, ¿Qué cuestiones de la Universidad demandan más aquellas personas que ya se encuentran fuera del ámbito universitario?

(R): Actualmente, cerca de 2.000 antiguos estudiantes han mostrado su interés por la organización. Normalmente, por cuestiones de afecto y sentimiento de pertenencia, pero también con ganas de aportar y nutrir a su Alma Máter de aquellos proyectos profesionales que ahora mismo impulsan o dirigen. 

 

Es importante contar con recursos y estructura que nos permita sustentar un conjunto de acciones que fomenten la mentoría, el emprendimiento, una red de empresas amigas, ofrecer foros de análisis o conferencias por áreas de conocimiento o la difusión de logros e hitos de nuestros egresados. La Universidad debe dar respuesta a estas demandas que, finalmente, se traducen en un ecosistema propio, lo cual nos permite ofrecer una diversidad de posibilidades a los estudiantes, atendiendo al capital humano formado por nuestra institución.

 

(P): ¿En qué cuestiones considera que la Universidad debe estar más presente, una vez que finaliza el periodo de formación universitaria?

(R): La Universidad debe ser un referente en cuanto a la acogida de los Alumni con una sólida carrera profesional, siendo punto de encuentro, sí, pero también espacio de creación, de diálogo intergeneracional, de compartir buenas prácticas profesionales o de querer volver para contribuir con una perspectiva mucho más real, no sólo para festejar lo que fuimos, como en los aniversarios de graduación, sino para enriquecer lo que queremos ser. Ese coloquio bidireccional es una apuesta pendiente: tenemos que escuchar a nuestros Alumni para lograr que sus éxitos sean parte del aprendizaje que ofrece la Universidad y debemos llevar a las aulas todo el potencial de nuestros profesionales que está depositado en las empresas. 

 

En el caso de los recién egresados, la Universidad ya acompaña todo ese talento hasta el mundo profesional, implementando posgrados que tengan que ver con las innovaciones del sector, así como formación permanente y especializada en aquellos campos en los que exista máxima competitividad. Volver para seguir mejorando, volver para ser más útiles al entorno en el que trabajamos.

 

(P): ¿Qué proyectos de Alumni previstos para los próximos meses puede adelantarnos? ¿Sobre qué líneas de trabajo innovará la UPSA frente a otros centros universitarios?

(R): Nuestra principal preocupación en estos momentos, donde hay multitud de herramientas de encuentro entre profesionales, es que la Universidad no contase con un instrumento que haga rápida y efectiva la comunicación con sus egresados, además de lograr clasificarlos por facultades para poder segmentar comunicaciones y convocatorias a eventos. Un espacio donde compartir y reencontrarse, donde apoyar todas aquellas iniciativas de diversa índole que abanderan nuestros Alumni, desde la publicación de un libro, la necesidad de buscar nuevas incorporaciones para sus empresas o la posibilidad de organizar un foro virtual para aprender de nuestros especialistas. 

 

Próximamente, ese lugar podrá ser compartido con todos aquellos que quieran sumarse a una comunidad viva y de largo alcance histórico, donde podremos interconectar a un estudiante de hace 50 años con un estudiante que se ha graduado en el presente curso académico. Ese espacio nos ofrecerá oportunidades de futuro, revitalizará una red hasta ahora analógica, poco práctica, y nos permitirá generar sinergias e impulsar iniciativas. 

 

Este curso, por segundo año consecutivo, hemos ofrecido cursos especializados para la defensa pública de su TFG, impartidos por nuestra compañera Gloria Campos. Además, en breve, repetiremos visita a los estudiantes de 4º curso en todas las facultades, el objetivo es que conozcan nuestro departamento y hacernos visibles en su paso final por las aulas. 

 

(P): Respecto a las relaciones Universidad-Empresa de la UPSA, ¿qué aspectos destaca de los vínculos empresariales de nuestra Universidad?, ¿Cuáles son los retos que pretende alcanzar la Universidad con sus lazos empresariales?

(R): Nuestra Universidad es generadora de talento, de capacidades y de valores humanos, es por ello que debe mantener una relación indispensable, fluida y abierta con los representantes empresariales, creadores de oportunidades laborales y de iniciativas que consoliden el desarrollo y la riqueza en la provincia. Es un reto para nuestra sociedad, especialmente para nuestra ciudad, que ese match sea posible, favoreciendo entornos de conexión y de relaciones interinstitucionales, que finalmente culminen en acciones concretas para los egresados. 

 

En los últimos tiempos, nuestra Universidad ha suscrito un compromiso con el Ayuntamiento de Salamanca y con los diferentes actores empresariales, así como con la Universidad de Salamanca, para lograr que diez jóvenes graduados de la UPSA sean contratados por un periodo de tres años, facilitando de esta forma su arraigo en Salamanca y su primera oportunidad laboral. Esperamos que este tipo de iniciativas, con sensibilidad interinstitucional, perdure en el tiempo y lleguen otras de similares características, apostando por el empleo de los más jóvenes y su fijación al territorio. 

 

 

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