Julián Cádiz: “El abuso psicológico comienza cuando vas perdiendo libertad sin darte cuenta”

Julián Cádiz Rodríguez, natural de Valdelacalzada (Badajoz), es profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y director del nuevo Diploma de Experto en Abuso Psicológico y Sectas. Desde su experiencia docente y profesional, aborda una realidad que plantea importantes retos en materia de prevención, investigación y atención a las personas afectadas por situaciones de manipulación y abuso psicológico.

La empatía es, para él, uno de los valores fundamentales en las relaciones humanas, junto con el compromiso y el respeto. Aficionado a la fotografía de naturaleza y a las actividades al aire libre, disfruta especialmente compartiendo tiempo con familiares y amigos. En esta entrevista analiza las claves del abuso psicológico, las nuevas formas de captación a través de las redes sociales y el papel de los profesionales en la atención y recuperación de las víctimas y sus familias.

 

Pregunta (P): Este curso la UPSA incorpora a su oferta académica el Diploma de Experto en Abuso Psicológico y Sectas. Como director del mismo, ¿por qué considera especialmente relevante abordar esta realidad desde el ámbito universitario?

 

Respuesta (R): Aparte de que va a ser el primer título de experto que, a nivel nacional y casi que diría a nivel internacional, se va a impartir por una universidad, es relevante por la importancia de la investigación y de dar una respuesta, especialmente a las víctimas y a las familias que están sufriendo ese abuso psicológico. Estos son los principales objetivos del título de experto.

 

(P): Cuando hablamos de abuso psicológico y sectas, ¿de qué estamos hablando exactamente? ¿Qué características permiten identificar una situación de manipulación o control psicológico?

 

(R): Tenemos muchos estereotipos y creemos que el abuso psicológico lo vamos a detectar rápidamente en nuestro ambiente, pero ocurre totalmente lo contrario. Podemos empezar teniendo confianza en alguien, que nos resulten atractivas sus ideas, su conducta, su manera de hablar, y lo que no nos estamos dando cuenta es de que, poco a poco, con su propio lenguaje, nos van manipulando, van creando en nosotros necesidades y, al fin y al cabo, nos vamos volviendo sumisos; una sumisión en oculto. Ahí es cuando comienza el verdadero abuso psicológico: cuando la otra persona, en un nivel superior, empieza a abusar de su poder y empieza a pedirte que cada vez estés más tiempo con él o ella. Ese momento, ese proceso en el que vas perdiendo libertad sin darte cuenta y, cuando despiertas, estás tan sumiso a esa persona o a un grupo que no tienes libertad en tus tomas de decisiones; ahí estaríamos hablando realmente de abuso psicológico.

 

(P): ¿Cómo puede una persona llegar a verse atrapada en una relación, grupo o comunidad de estas características?

 

(R): Cuando tienes respeto por una persona o un grupo, lo idealizas porque coincide con tus formas de pensar o con algo que estás buscando en la sociedad y no encuentras, o te has sentido insatisfecho, o incluso en algún momento has sentido que tus necesidades nadie las entendía. (…) Ahí vas enganchándote, tienes confianza y, cuando te abres, es cuando empiezan a pedirte que seas confidente. Te van a decir secretos a cambio de que tú también les digas los tuyos propios. Claro, ¿qué ocurre? Pues que comienza la vulnerabilidad, cuando tú te estás abriendo pensando que la persona lo que quiere es ayudarte y lo que están haciendo es coger información que después van a usar en tu contra. Tú te das cuenta —cuando abres los ojos— de que estás siendo manipulado.

 

Además, hay un momento en que incluso puedes tener esa conciencia, es decir: ¿qué está ocurriendo?, ¿qué está pasando?, ¿por qué estoy dejando a mi familia?, ¿por qué estoy dejando a mi grupo de amigos?, ¿por qué estoy separándome más de lo que yo estaba haciendo antes? Y cuando quieres volver a esa realidad, empiezan a manipularte, a decirte: “Cuidado, porque sabes que nos has dicho…”. Ahí empieza realmente ese momento de vulnerabilidad.

 

(P): En los últimos años han adquirido especial protagonismo las redes sociales y los entornos digitales. ¿Han cambiado estos espacios las formas de captación y manipulación psicológica? ¿Qué señales deberían despertar nuestra atención?

 

(R): Más que cambiar, lo que han hecho es que se hayan convertido en más sutiles. Es decir, las redes sociales han abierto el camino a los grupos coercitivos, a las sectas; han abierto una gran ventana y entran directamente en la habitación del adolescente.

 

Por ejemplo, ese adolescente que esté pasando por un mal momento o un momento en el que no se encuentra socialmente muy aceptado, por redes sociales, especialmente por grupos de contactos, puede perfectamente empezar a empatizar con ese problema del adolescente o con cualquier otra persona. Otro ejemplo es la soledad no deseada, incluso en los adolescentes. Pues precisamente por ahí es por donde han mejorado sus técnicas de captación y son capaces, desde el marketing, de ir directamente a las necesidades de la persona vulnerable y, por su perfil, son capaces de adaptar su mensaje.

 

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(P): Una de las cuestiones más complejas suele ser detectar que alguien cercano está atravesando una situación de este tipo. ¿Qué cambios en el comportamiento o en las relaciones personales pueden constituir señales de alerta?

 

(R): En muchas ocasiones, cuando un familiar está pasando por un mal momento o necesita espacio, puede presentar algunas señales como el alejamiento, cambios en la conducta, ya no tiene confianza en ti, no te dice dónde va, con quién está o no está (…). Incluso el tema económico, desgraciadamente, es uno de los puntos también más fuertes. Hoy se dan muchos grupos coercitivos en este sentido y ves cómo tienen gastos de una serie de recursos, de tratamientos que tienen que hacer, pero tú no sabes muy bien para qué. Intentan convencerte de que eso es algo muy positivo y que es muy bueno, pero realmente estás viendo que le están engañando.

 

Las principales señales son que se están apartando, que no están confiando, que están ocultándose y que realmente les están separando de sus relaciones de familia, de amigos, etcétera.

 

(P): ¿Qué papel desempeñan los profesionales de la Psicología ante las personas que han sufrido abuso psicológico o han pertenecido a grupos coercitivos? ¿Qué tipo de conocimientos y herramientas necesitan para intervenir adecuadamente?

 

(R): Los profesionales tienen uno de los papeles más importantes porque, en muchas ocasiones, estas personas se han sentido manipuladas y necesitan volver a tener confianza, poder hablar de cuestiones dolorosas que les avergüenzan, y necesitan a profesionales que estén bien formados en este sentido.

 

Estos profesionales, gracias a Dios, tenemos una buena formación en los campos de la Psicología, en Trabajo Social, a nivel judicial. No obstante, en este caso estamos hablando de algo mucho más específico: de conocer cómo trabajan los grupos, conocer cuáles son las técnicas, conocer todo este tipo de herramientas. Esto va a ser lo que realmente dé a un profesional la fuerza y la valía para poder ayudar, con todas sus herramientas, a estas víctimas.

 

(P): Para terminar, ¿qué puede aportar el nuevo Diploma de Experto de la UPSA a los profesionales que quieran especializarse en este ámbito y qué perfiles pueden encontrar especialmente interesante esta formación?

 

(R): Precisamente, esta titulación permite esa formación específica a nivel psicológico y ser capaces de conocer el marco de los grupos coercitivos, el abuso psicológico, el panorama tanto de víctimas como de familias y, especialmente, la intervención.

 

Esta última es uno de los puntos más fuertes del título: la intervención en víctimas y en sus familiares, también en cómo saber o cómo ser capaces de que estas personas que han sufrido este abuso psicológico vuelvan a incorporarse a la sociedad.

 

¿Qué perfil te vas a encontrar o se van a encontrar las personas que accedan? Pues van a encontrar grandes profesionales en diferentes ramas, que es lo que hemos querido: dar realmente una formación de calidad. Por eso, el título aborda los niveles sociales, de intervención, incluso de peritaje, y un amplio bagaje de estos profesionales que les van a dar, pues, realmente una formación que se merecen.