La Unidad de Igualdad comienza un ciclo de conferencias sobre la ‘La Mujer en el Arte’ con Sofonisba Anguissola

La Unidad de Igualdad de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) comienza hoy un ciclo de conferencias sobre La mujer en el Arte. La primera sesión, celebrada esta mañana en el Aula de Grados, ha analizado el perfil de la mujer en la pintura, centrándose en la aportación de la artista italiana Sofonisba Anguissola, considerada como la primera pintora de éxito en el Renacimiento. La conferencia ha estado impartida por el profesor de Historia del Arte, Francisco García Hoyos.

Los responsables de la Unidad de Igualdad, María Eugenia Polo González y Óscar Gonzalo Rodríguez, han sido los encargados de abrir el ciclo de conferencias sobre La Mujer en el Arte. Por su parte, Óscar Gonzalo, ha contextualizado este ciclo dentro del cometido de la Unidad y ha recordado que “casi todos los artistas reconocidos a lo largo de la historia que nos vienen a la mente son hombres”. Posteriormente, María Eugenia Polo ha reafirmado esta idea indicando que los hombres “siguen protagonizando la mayoría de los libros de arte como principales y grandes pintores. En este sentido, quiero agradecer a Francisco García Hoyos que nos enseñe a mirar con detalle la obra de Sofonisba Anguissola”.

 

A continuación, el profesor de Historia del Arte ha comenzado su intervención agradeciendo a los asistentes su interés por el arte y la cultura, y ha avanzado que con su ponencia pretende “desmontar mitos y demostrar que en el arte no hay sexos. Pese a ello, cualquier enciclopedia que cojáis o manual de arte, veréis que no viene ninguna mujer destacada como artista. Hasta hace poco tiempo, la mujer ha estado postergada en este ámbito, donde la propia Historia tradicional, escrita por y para hombres, ha sido la culpable. Afortunadamente, la Historia nueva habla ya del arte del ser humano, sea hombre o mujer, y trata de colocar a la mujer desde un punto de vista más reconocido y justo”.

 

Para demostrar su argumento, García Hoyos ha seguido el análisis que realizó Linda Nochlin a través de su ensayo ‘¿Por qué no han existido grandes artistas mujeres?’, destacando cuatro factores que condicionaron el papel de la mujer en este sector: el patriarcado, la instrucción o educación para poder ser pintoras o escultoras, la prohibición para firmar las obras de arte y la imposibilidad para llevar a cabo contratos y comercializar sus propias pinturas. En este sentido, el conferenciante también ha señalado las aportaciones positivas de la mujer en este ámbito, como las llevadas a cabo por Julián Gallego: “En el Renacimiento, se pasa de artesano a artista con cierta independencia, incluidas las mujeres. A partir de ese momento, también surgen las ‘obras de la Corte’, palabra clave, ya que permite a las mujeres socializar y que se valoren otros aspectos como la educación, la inteligencia, el arte, la danza, etc. En el caso concreto de Anguissola, entra en la Corte de Felipe II como dama de compañía de su tercera mujer, Isabel de Valois, y a partir de ahí, se impulsa su trayectoria”.

 

Una vez contextualizas las dificultades de la mujer en este gremio, el profesor de Historia del Arte ha centrado su intervención en la vida de Sofonisma Anguissola (1530-1626), caracterizada por haber nacido en una familia acomodada de Cremona (Italia). “La cercanía de su lugar de origen a la Universidad de Bolonia tiene en ella una influencia muy directa. Su padre quiso que, tanto ella como sus hermanas y su único hermano pequeño, tuvieran una gran cultura para colocarse en las grandes casas de Europa. Anguissola conoció a Miguel Ángel, quien se interesa por su obra y por sus grabados y, posteriormente, gracias al Duque de Alba, sus retratos llegan a Felipe II, momento en el que le cambia la vida. Tras el fallecimiento de Isabel de Valois, el rey le buscó una dote con el hermano del virrey de Nápoles, con el que se casa y se va a Sicilia. Su marido fallece muy pronto y ella queda viuda con 41 años, volviéndose a casar en Génova. Una de las condiciones que nuestra protagonista le pone a su marido era seguir con su pintura, gracias a lo cual sigue pintando hasta el final de sus días. Sofonisba fue una mujer valiente, inteligente e independiente, de la que se conocen ahora más de 50 obras”.

 

La intervención de Francisco García Hoyos ha finalizado con un recorrido por los autorretratos más significativos de Sofonisba Anguissola: el autorretrato con Bernardino Campi (Siena. Óleo sobre Lienzo), donde demuestra la seguridad que ella tenía sobre sí misma en lo que a su arte y talento se refiere; un autorretrato de 1554 (Óleo sobre madera de álamo), donde muestra un pequeño libro a través del cual da a entender que sabe leer; el autorretrato tocando la Espineta (1554), donde muestra, con la cara nacarada, bien peinada y con una mirada tersa y definida, que sabe música; el Retrato de familia (Óleo sobre lienzo. 1555), con Lucía, Minerva y Europa jugando al ajedrez; un autorretrato en el caballete (Óleo sobre lienzo. 1556), donde trabaja la luz y aparece ella pintando a la Virgen con el Niño en un alarde hacia la maternidad; retrato de su madre, Blanca Ponzoni (1557), a quien pinta como una reina, destacando el vestido, las joyas, la corona y el sillón de apoyo; el retrato de Giovanni Battista Caselli (1557) y, por último, el retrato de familia (1559), una de las pocas obras donde pinta a su padre y a su hermano en una escena con mucho valor natural y simbólico.

 

Esta sesión ha contado con la colaboración de los Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León.