Manuel Carretero: “La creación de aplicaciones tecnológicas o digitales emerge como un nuevo perfil docente”
En un contexto en el que la tecnología redefine la enseñanza y surgen nuevos perfiles docentes, Manuel Carretero González, director del Máster de Profesorado de la UPSA, analiza los desafíos y oportunidades de la educación actual. Con más de una década formando a futuros profesores, Carretero defiende una docencia que combine la tradición del aula con la innovación tecnológica y humana. Manuel, siendo un hombre apasionado del deporte y la naturaleza, reconoce que la paciencia y la empatía son cualidades esenciales tanto para enseñar como para aprender e insiste en que el verdadero reto del profesorado no está solo en adaptarse a las leyes o a la Inteligencia Artificial, sino en ayudar a cada estudiante a construir su propio proyecto docente y personal, único y con propósito.

Pregunta (P): Su trayectoria como docente que forma a futuros docentes es muy amplia, ¿en qué aspectos considera que está cambiando el paradigma educativo?
Respuesta (R): Creo que lleva varios años, no es un cambio brusco, porque la educación siempre tarda en cambiar, en evolucionar, pero llevamos varios años en los que se está pasando de un estilo de enseñanza más de transmisión de los conocimientos, de los contenidos a los alumnos, a una educación basada en las competencias, en cada alumno, centrada en su personalidad. Además, desde que se publicó la LOMLOE en 2020, se ha potenciado también este aspecto.
Esto hace que esta evolución traiga consigo que las metodologías del aula estén cambiando y se está buscando metodologías más activas dentro del aula, en las que los alumnos, aparte de conseguir esos conocimientos, también sepan cómo aplicarlos a otros ámbitos, a otros ambientes, al contexto general. Porque, en definitiva, lo que debemos hacer en la educación es formar a nuestros alumnos para que sigan de forma autónoma aprendiendo a lo largo de la vida. Ese sería, digamos, el fin y el objetivo principal. Cuesta, porque el cambio, lógicamente, también implica que el profesorado tenga que asumir ese cambio y se forme en esas metodologías. Y, ahora, con la irrupción tan fuerte de la Inteligencia Artificial, va a cambiar mucho cómo enseñar en las aulas.
Pregunta (P): Usted es el director del Máster Universitario en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato, FP y Enseñanzas de Idiomas de la UPSA, ¿qué matices distinguen nuestro posgrado de otras instituciones?
(R): El Máster de Formación de Profesorado es un posgrado que capacita a los alumnos para poder dar clase en Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. Es un máster de un año, que tiene 60 créditos, y el nuestro en concreto, tiene como aspecto importante la calidad. Hemos pasado ya tres evaluaciones favorables por agencias externas y nos dan ese respaldo institucional, porque cumplimos el plan de estudios, que nuestros alumnos salen bien formados, es un primer paso, yo creo, y un punto importante del máster. En otras cuestiones, siempre lo tenemos actualizado.
La educación, en España, sobre todo, las leyes van cambiando mucho, las aulas también, los alumnos… Entonces, siempre estamos actualizados para que nuestros alumnos reciban la formación idónea para cuando se incorporen al mundo laboral. Y otro aspecto importante es que, aparte de los profesores académicos universitarios de la Universidad Pontificia, también tenemos un gran número de profesores que vienen de los centros, que son directores, jefes de estudios, profesores de las diferentes especialidades que impartimos y que les aportan a los alumnos el día a día, la práctica; con ellos pueden ver cómo realmente se está desarrollando la educación en nuestras aulas. Eso es importante.
También resaltaría el trabajo de fin de máster, porque además del tradicional trabajo de una programación didáctica o de una revisión biográfica, también les permitimos realizar investigación educativa, si es posible, en los centros, aprovechando sus prácticas o plantear algunas innovaciones pedagógicas en sus diferentes especialidades.
(P): ¿Cuánto ha cambiado, bajo su punto de vista, el modelo educativo en las últimas décadas?, ¿a qué retos se enfrenta en la actualidad el orientador en los centros escolares?
(R): Creo que la figura ahora mismo del orientador va a ser importantísima. Si siempre lo ha sido, yo creo que aún más todavía. Actualmente, en las aulas lo que tenemos es una variedad muy grande, tanto cultural como funcional, y el orientador en este caso va a ser el mediador, el que canalice todos esos aspectos que puedan surgir dentro del aula en referente con el centro y con los alumnos.
La ayuda socioemocional también a los diferentes alumnos y esa educación más personalizada va a tener un papel importante en la función del orientador. Ese orientador va a tener que trabajar más en común con todo el claustro y ahora ya está teniendo realmente un papel muy central. Todo ese trabajo con los demás profesores, con las familias, con trabajadores sociales o con el entorno social, que es donde nuestros alumnos o adolescentes están desenvolviendo, va a ser fundamental.
Entonces, en el máster hay que capacitar también en una especialidad concreta de orientación educativa, que tiene un plan de estudios diferente al resto de especialidades. Por estos motivos, porque su papel está muy enfocado a estas dimensiones de convivencia, de inclusión y de atención a los diferentes alumnos.
(P): ¿Hacia dónde se enfocan, bajo su punto de vista, los nuevos perfiles profesionales de los titulados en Educación?
(R): El primer perfil es el tradicional, que sigue estando lógicamente, porque nuestros alumnos, nuestras aulas necesitan un tutor, un profesor encargado de ellas. Pero se están abriendo otros perfiles porque la educación cada vez se está abriendo más a la sociedad, a las familias, a otros aspectos. Entonces, un perfil que puede ser posible desarrollar será la participación de profesores especialistas en empresas que realicen aplicaciones tecnológicas o digitales para la educación.
También en empresas que tengan un ámbito más amplio en el aspecto social, un trabajo por organizaciones no gubernamentales o empresas sociales, también necesiten ese apoyo didáctico por parte de los profesores. Otro perfil es de formación de formadores o de formación de otras empresas que, aunque no sean educativas, necesitan los conocimientos o aprender estas nuevas metodologías. En definitiva, ahí, fuera de lo que es el ámbito regular de los centros educativos normalizados, va a haber nuevos perfiles, como con empresas dedicadas a generar contenido educativo, tanto digital o no digital, audiovisual, etc. Entramos en ese ambiente y tenemos que dar respuesta desde la Universidad y desde la formación de los futuros profesores en esos ámbitos y campos.
(P): ¿Qué consejo le daría a un estudiante que empieza este año el Máster Universitario en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato, FP y Enseñanzas de Idiomas?
(R): Lo que yo les diría es que este curso que van a hacer no sea simplemente un paso para ser luego profesor, sino que realmente lo aprovechen bien, que se impliquen en todo el año y que saquen un rendimiento positivo porque tienen la oportunidad de generar su propio proyecto docente en este año.
Es decir, ¿qué profesor quiero ser? ¿Cómo voy a ser? Y entonces ahí, van a tener la ayuda de profesores de la Universidad, de profesores del centro, que van a estar en prácticas dos meses y van a ver cómo es ese ambiente, cómo se maneja con otros profesores, van a ver diferentes metodologías. Entonces, de ahí pueden sacar mucho para sí mismos porque es el momento de poder generar su proyecto, que vayan pensando, que vayan poniendo cosas en práctica, que se equivoquen, que aprendan… O sea, que se impliquen lo máximo posible.
Yo creo que no deberían perder esa oportunidad que tienen para realmente conseguir una muy buena formación y que luego, cuando acaben, pues ya su paso al centro, a través de oposiciones o a través de colegios privados, concertados, como sea, pues realmente ya lleven qué quieren ser, cómo quieren ser.