Rubén Martín: “Los datos almacenados en los dispositivos IoT propician un amplio desarrollo en investigación y ciberseguridad”

Cocobot es un robot amable y un ejemplo de que las máquinas, más allá de ser útiles, pueden ser empáticas. El profesor de la Facultad de Informática Rubén Martín García, especializado en Robótica e Internet de las Cosas (IoT), es el cocreador de este robot, que interpreta la voz humana y genera una respuesta emotiva. Para este salmantino, aficionado al aeromodelismo, la impresión 3D y la astronomía, los dispositivos IoT conviven con nosotros y pasan casi desapercibidos. En cambio, disponen de datos personales muy sensibles que requieren de una gestión adecuada y, sobre todo, segura.

Pregunta (P): Es el cocreador del robot Cocobot, que permite representar gestos, formas y colores de la cara para asimilar sentimientos y estados de ánimo. ¿Cuál es el propósito de su creación?

 

Respuesta (R): El propósito de CocoBot es hacer un robot empático. Indagando, comprobamos en diversos estudios que un robot o una máquina capaz de reflejar y de generar una serie de emociones y sentimientos le da un aspecto más humano. 

 

No sustituye a una persona, sino que ese recurso emocional hace que el propio robot o la máquina sea más atractivo y no quede abandonado en un rincón. Así, gusta más y las personas pueden generar una relación hacia esa máquina.

 

Ahora, está pensado para que intente interpretar, a partir de la voz, las distintas emociones y generar así una respuesta emotiva tanto con voz como por movimientos y luces del propio robot. Entonces, si detecta una sensación o una emoción más triste en la persona, pues va a generar una respuesta acorde a ese sentimiento. Si la persona está alegre, va a responder alegre. Del mismo modo, si insultas o cabreas al robot, también se va a cabrear y demás. 

 

(P): ¿Alguna anécdota curiosa?

(R): Las hemos visto cuando hemos utilizado Cocobot con gente que ha intentado hablar con él en otro idioma. Por ejemplo, en árabe nos sorprendió bastante cómo habló. También, sobre todo, cuando interactúa con niños. Al principio, le da vergüenza, pero luego les pide que canten o bailen y él intenta bailar. 

 

(P): ¿Es compleja la tecnología de Cocobot?

(R): Empezamos con un kit de Mecano. Entonces, la estructura principal sigue estando como esa estructura de Mecano. Luego, hemos introducido un montón de piezas personalizadas, piezas impresas en 3D y, sobre todo, lo que es la electrónica, que es una parte más nuestra.

 

Realmente, la carcasa se podría cambiar y poner en otro dispositivo; otro robot con otra forma, pero lo importante es el cerebro, la electrónica que hay dentro porque es la que hemos creado. 

 

(P): Como experto en Internet de las Cosas, ¿a qué retos cree que nos enfrentaremos los próximos años?

(R): Realmente, en los últimos años hay un desarrollo exponencial de los dispositivos IoT, que vemos por todos los lados. Podemos encontrar en casa un montón de dispositivos que están conectados a Internet: en las ciudades; en nuestras calles con sensores, cámaras y distintos tipos de dispositivos, e incluso si seguimos buscando, también es aplicable a la agricultura. En definitiva, está en todos los lados. 

 

Al final, ahora el principal problema -ya se estaba avecinando-, es que todos estos datos hay que gestionarlos de alguna manera. Entonces, la pregunta es: ¿Cómo manejar esos datos y, especialmente, en el ámbito de la ciberseguridad? El motivo es que hay muchos datos que son sensibles, que son nuestros, porque están continuamente monitorizándonos. Seguramente, habrá mucha investigación y desarrollo en esa línea de ciberseguridad, manejo de esos datos y gestión adecuada de toda esta información.

 

(P): ¿Cree que la Inteligencia Artificial producirá una deshumanización de las relaciones entre las personas?

(R): Estamos ante una pregunta que nos da un poco miedo de la IA, pero realmente, si echamos un poco la vista atrás, esta pregunta nos la llevamos haciendo desde la revolución industrial cuando empezaron las primeras máquinas: ¡Una máquina nueva, qué miedo, va a sustituir al ser humano! Al final, lo que estamos viendo es que, año tras año, nos adaptamos a esas situaciones. Es decir, cambiamos nuestras conductas, nuestra forma de ser y nos adaptamos a la tecnología que tenemos hoy en día.

 

En realidad, lo que hay que ver o lo que ha cambiado en estos últimos años con la aparición de ChatGPT es que hasta ahora la IA estaba bastante avanzada, pero sólo la podía utilizar un número pequeño de expertos. Sin embargo, desde que ChatGPT se ha abierto a todo el mundo, se puede utilizar la IA de una forma sencilla. 

 

Ahí, ChatGPT ha introducido el marketing y una serie de estrategias para que nos enganche. Cuando nosotros hablamos con ChatGPT, está utilizando artefactos psicológicos para que nos enganche y sigamos hablando. Si os dais cuenta, siempre nos pregunta: ¿Quieres que también te diga algo? Lo que quiere es que la utilicemos porque, cuanto más lo hagamos, más beneficio tienen por el uso de la IA.

 

Tenemos que ver la IA, no como un ente nuevo súper inteligente, sino más como si fuera un loro o algo que nos replica a nosotros. Realmente, aprende de nosotros, no tiene conocimiento por sí solo, sino que aprende a hacer lo que nos gusta a nosotros y, de hecho, les enseñamos para que hagan exactamente lo que queremos que hagan. Por eso, son tan amables porque si las creas para que sean amables, siempre lo van a ser.

 

(P): ¿Qué robot le gustaría crear para hacer un mundo mejor?

(R): Hablamos de hacer el típico robot mayordomo que tienes en casa y que te hace un poco de todo. Sería como una evolución de Cocobot, y que sea capaz de moverse, manipular cosas en una casa o en un entorno cualquiera. Aunque realmente, creo que se va a orientar hacia esos pequeños robots, como la rumba, destinados a tareas muy específicas. Empiezan a salir los de cocina, lavadoras más automáticas, es decir, acabaremos teniendo una serie de robots que nos ayuden, más que uno que nos acompañe. Esto todavía es una utopía. 

 

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