La Odisea: Alta Costura del séptimo arte

¿Importa realmente el formato en el que vemos una película? Descubre por qué La Odisea de Christopher Nolan supone un hito técnico para el cine y qué podemos aprender de ello desde la comunicación audiovisual.

En las últimas semanas las redes se han llenado de chistes y memes de aficionados viendo La Odisea en los más variopintos soportes: desde pantallas de móvil hasta recreaciones simuladas sobre el pequeño espacio de relojes o calculadoras Casio, acompañados siempre de la broma de que así es como Christopher Nolan, su director, “realmente la concibió”. No obstante, también ha habido gente que ha hecho cola en los cines IMAX de Estados Unidos para ver pases a las dos de la madrugada. Si la película es la misma, ¿qué sentido tiene este interés por su formato?

Un fotograma que rompe todos los límites

Si tomamos un billete de diez euros y lo doblamos en tres partes iguales, obtendríamos unas dimensiones que se acercan aproximadamente a las de un fotograma de la última película de Christopher Nolan La Odisea

Aunque visto en la palma de la mano puede parecer un tamaño muy manejable, se trata de una auténtica monstruosidad fotográfica que tiene diez veces más superficie sensible que el clásico 35 mm del cine de toda la vida. Si nos pusiéramos a trasladar magnitudes al mundo digital, el fotograma de La Odisea tendría, más o menos, el equivalente a una imagen en 18K, dejando en otra liga incluso a las potentes Blackmagic 6K que empleamos en nuestras clases del Grado en Comunicación Audiovisual. 

El regreso de la fotografía analógica

El fotograma IMAX 70 mm de La Odisea de Christopher Nolan, además de su tamaño, se caracteriza por el procesado fotoquímico. Es decir, no es una imagen digital, sino analógica: si desenrollásemos la tira de celuloide podríamos ver la película al trasluz directamente con nuestros ojos, sin necesidad de ningún software ni pantalla. 

Aunque cada vez la imagen digital sea más indistinguible de su ancestro analógico, lo cierto es que a esas dimensiones todavía no hay sensor que pueda llegar en resolución, ni en la mayoría de parámetros fotográficos. 

Un desafío técnico sin precedentes

Para poder mover veinticuatro fotogramas de este tamaño por segundo, en horizontal, Nolan ha necesitado un tipo de cámara que no existía antes de hacer esta película. Se trata de cámaras con chasis enormes y motores potentes, pero ruidosos. De hecho, además de las innovaciones sonoras de la IMAX Keighley, han tenido que emplear carcasas aislantes de sonido tan grandes que los actores tenían que usar un sistema de espejos para verse los unos a los otros en escena. 

Los pesados rollos de película solo daban para tres minutos seguidos de filmación, y mover la cámara en sí requería maquinaria pesada y una cuadrilla amplia de operadores hasta para el más sencillo travelín. 

Es decir: a nivel técnico y fotográfico, se trata de una película histórica que alcanza cotas nunca antes vistas en toda la cinematografía, y que ha antepuesto la calidad de la imagen a todo lo demás, gestionando y organizando toda una producción con esta finalidad. Dicho de otro modo, lo que ha hecho Nolan es la Alta Costura del séptimo arte. 

Una experiencia al alcance de muy pocos

Sin embargo, muy poca gente la va a poder ver en todo su potencial. Solo hay, en todo el mundo, 41 salas de cine capaces de proyectar este formato de película. Ninguna de ellas está en España

Las salas de cine convencionales proyectarán una copia digitalizada —es decir, perdiendo gran parte del encanto del revelado analógico— y con un tamaño de imagen recortado y adaptado a las dimensiones más pequeñas de pantalla. Posteriormente, la película llegará a los dispositivos a través del streaming —es decir, digitalizada y además comprimida, con una calidad de imagen y sonido aun menores—, y luego al formato doméstico que ya solo atesoran los coleccionistas: el prêt-à-porter de las películas, por seguir el símil. Nadie más podrá verla —salvo que la repongan en las próximas décadas— en todo su esplendor. 

¿Merece la pena buscar el formato original?

Por ello, tener la oportunidad de ver La Odisea como Nolan realmente la concibió se convierte en un acontecimiento único equiparable a disfrutar un concierto en vez de oírlo por Spotify, ver un partido en un estadio en vez de por televisión, o descubrir la última creación de una importante firma directamente en la pasarela de la Semana de la Moda de París, aunque para ello haya que hacer cola a las dos de la madrugada. 

La evolución tecnológica del cine demuestra que la innovación no solo consiste en utilizar nuevas herramientas, sino en saber cómo ponerlas al servicio de una historia. En el Grado en Comunicación Audiovisual de la UPSA, los estudiantes adquieren las competencias técnicas, narrativas y creativas necesarias para comprender el lenguaje audiovisual desde una perspectiva profesional, aprendiendo a desarrollar proyectos que combinan creatividad, tecnología y capacidad crítica para responder a los retos de una industria en constante transformación.